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Información y opinión sobre:
Estrategia, talento y liderazgo para ventas B2B / Acompaño a la gerencia (general, comercial y de talento) cuando saben que pueden llegar más lejos, pero no quieren hacerlo desde la presión de cargar con todo ellos solos / Creo en la estrategia como base para el crecimiento, en vender mejor antes que vender más, y en construir equipos sólidos desde la selección efectiva y el liderazgo consciente / Directora en EP Venta Competitiva España
En redes sociales se ha hablado hasta el cansancio de la diferencia entre jefes y líderes. Que si los jefes exigen y los líderes inspiran. Que si los líderes van detrás y los jefes delante. Que si uno manda y el otro acompaña… Seguro que tienes en la cabeza alguna de esas imágenes inspiracionales. Y, aunque muchas tienen bastante razón, creo que nos estamos quedando en la superficie. Porque si llevamos esta conversación a un terreno más estratégico, quizá no deberíamos hablar solamente de liderazgo. Deberíamos hablar de autoridad. La autoridad es la potestad, facultad o legitimidad para dirigir, gobernar…
Hay empresas que nacieron alrededor de una idea muy clara. Un producto que resolvía un problema.Un servicio que hacía algo mejor que los demás.Una necesidad concreta del mercado. Y funcionó. Después llegaron nuevos clientes, productos, mercados, personas, tecnologías, cambios en la demanda… Y la empresa fue creciendo.Hasta que un día alguien mira alrededor y se da cuenta de algo: La empresa sigue funcionando, pero ya no tiene tan claro qué es lo que la hace diferente. Y esto no tiene por qué ser malo. Adaptarse es parte de crecer.El problema no es transformarse.El problema es transformarse sin detenerse a mirar…
Como seres humanos, estamos constantemente negociando: negociamos con nuestra pareja cómo se dividen las responsabilidades o el destino de las próximas vacaciones; nuestros hijos intentan negociar sus límites con nosotros; negociamos con los amigos por quién invita hoy… Negociar es una parte ineludible de la vida y, por supuesto, de los negocios. La cuestión es que nos pasa como con el respirar: llevamos toda la vida haciéndolo y hay quien, a pesar de ello, no lo hace bien. No es algo que nos suelan enseñar ni tampoco algo sobre lo que nos detengamos a pensar: “¿Seré un buen negociador?”. Y…
La mayoría de las personas tenemos ese cajón donde metemos todo lo que no sabemos dónde poner. Nos viene bien porque, con él, todo parece ordenado. Pero la realidad es que muchas veces olvidamos lo que hemos guardado ahí y, cuando lo necesitamos, ni siquiera recordamos que existe. ¿Te suena? Pues en las empresas ocurre un fenómeno muy parecido. Cuando aparece una tarea que no sabemos a quién asignar, se la damos a quien parece tener más tiempo o a quien creemos que podría sacarla adelante. O, cuando surge una oportunidad para la que nadie tiene un rol definido, se…
Un coste hundido, un cliente que desgasta, una decisión errónea, una contratación infructuosa… En la dirección de cualquier empresa siempre llega un momento, incómodo y a veces doloroso, en el que toca reconocer que nos hemos equivocado y cambiar el rumbo. Todos conocemos refranes como «no hay peor ciego que el que no quiere ver» o «agua pasada no mueve molino». Sin embargo, cuando la decisión de soltar llama a la puerta de nuestra propia empresa, deja de parecer tan sencilla. Desde fuera, estas situaciones suelen parecer evidentes. El problema es que, cuando nos ocurren a nosotros, dejan de serlo.…
Todos queremos vender más. Y, sobre todo, ganar más dinero. Al fin y al cabo, ese es uno de los objetivos fundamentales de cualquier empresa. Sin embargo, la diferencia entre las organizaciones que destacan y aquellas que simplemente sobreviven no suele estar en el resultado que persiguen, sino en la forma en que lo consiguen. Cuando observamos a las empresas excelentes, descubrimos que detrás de sus resultados existe una forma de pensar y de actuar que se repite con disciplina. Si tuviera que resumirla, diría que se sostiene sobre tres pilares: visión, congruencia y ejecución. La visión: recordar hacia dónde…
Todas las empresas tienen una propuesta de valor. Aunque nunca la hayan escrito. Siempre hay una razón por la que los clientes les compran a ellas y no a otra empresa. A veces es el producto.Otras veces el servicio, la cercanía, la facilidad, la rapidez, la flexibilidad, la tranquilidad que transmiten… o el precio. El problema es que muchas empresas empiezan teniendo clarala propuesta de valor que quieren construir y, después de unos años creciendo “sobre la marcha”, descubren que el mercado las valora por otra cosa completamente distinta. Y eso puede ser una muy buena noticia. O una mala, muy mala. El…
El sueño de cualquier empresario es ver su inversión funcionando al 100% de su capacidad, 24/7. Sin huecos. Sin pausas. Sin “ineficiencias”. ¿No sería maravilloso? En la práctica, no. Cuando ese 100% se traslada al funcionamiento de una empresa, deja de ser una aspiración y empieza a convertirse en un problema. No solo porque ningún ser humano puede sostener ese ritmo de manera constante, sino porque una organización sin margen pierde la capacidad de pensar.Cuando el trabajo operativo absorbe todo el tiempo, la energía y la atención del equipo, ya no queda espacio para mejorar procesos, anticipar problemas o plantear…
La mayoría de los problemas de una empresa no vienen de falta de esfuerzo, sino de decisiones mal tomadas… o peor, mal planteadas. Para que un negocio sea sólido hoy y una herencia orgullosa mañana, las decisiones no pueden nacer del caos o la urgencia, sino de un pensamiento ordenado. Aún cuando todo parezca estar en llamas.Para ello, hoy en Raíz estratégica, te proponemos cinco pasos para la toma de decisiones en la empresa: 1. Desenterrar el problema Solemos notar que algo requiere nuestra atención cuando ya hay algo “haciendo ruido”. “Las ventas se caen.”“Tenemos rotación.”“Nos falta dinero.”“No tenemos capacidad de producción.” En la…
Durante años, a muchos empresarios se les ha repetido la misma idea: hay que vender más. Más clientes, más facturación, más oportunidades abiertas., más… más.. ¡MÁS! Y aunque vender es imprescindible, confundir estrategia comercial con volumen puede ser el peor enemigo de la rentabilidad. Una buena estrategia comercial no se queda en el “Cuánto más queremos vender”, sino a quién y qué es más rentable vender, con qué propuesta de valor y a qué coste. En la práctica, muchas empresas venden “a todo lo que se mueve”. Atienden clientes muy distintos, en sectores con dinámicas opuestas, con márgenes desiguales y…










