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Información y opinión sobre:
Nani Castañeda (Granada, 1974) es escritor, gestor cultural y músico. Batería y cofundador de Niños Mutantes, uno de los grupos más influyentes del pop alternativo español, narra en 'Mutante, por la gracia de Dios' (Chelsea, 2015) sus veinte años al frente de la escena granadina, con un estilo marcado por la crítica punzante, el humor y el cariño hacia su ciudad. También dirigió proyectos culturales como la Feria del Libro de Granada y el festival OLA Granada, impulsando el talento emergente local. En el ámbito literario, ha participado en antologías y colaborado con iniciativas colectivas, como la antología navideña 'Mientras siga nevando' (2021) y el ensayo 'Indilogía. Una antología de la música alternativa española' (Aguilar, 2025). Su obra literaria conecta música, memoria y cultura urbana, con un tono cercano y reflexivo, y mantiene vivo el pulso creativo de Granada. Vive a caballo entre España y África, donde reside su familia.
Desafiando al solDesafiando al marDesafi – án – do – te – e Cuando recordé este disco en el artículo sobre The Cure sabía que era uno de los que tenía que escribir. Al escucharlo ahora me he dado cuenta de lo que me gusta La Dama se Esconde y de lo que supusieron para mí cuando tenía catorce y quince años. Difícil de explicar: me parecían tan poéticas y utópicamente guerreras cada una de sus letras que Nacho Goberna e Ignacio Valencia se convirtieron en mis elfos personales. Los guapos, rubios y altos de Tolkien, no los chungos de Olvidado rey Gudú. Por cierto, poco caso se…
Cuando a veces no sé qué escuchar, me canso de mis listas o se me ha roto el reproductor de vinilo, me voy al “This Is” de Arcade Fire en Spotify y me reconcilio con el universo, porque los de Canadá tienen un sinfín de canciones buenas y tres malas que no salen nunca en esa lista —o será que mi móvil es muy listo, no sé—. Y sí, hoy voy a hablaros de Arcade Fire. El problema es que no sé de qué disco hablar, porque, abundando en la repelencia, tampoco tienen ninguno flojo. Pero al final he decidido quedarme con el primero,…
Agila es un disco tan raro y tiene unos saxos y unas trompetas tan horteras que es un milagro que mole tanto —no se asusten sus acérrimos seguidores, que esto va a acabar bien—. No se quedan atrás los cambios de ritmo, tempo, guitarras y punteos inacabables de guitarras distorsionadas. Tampoco sus momentos metal ni los parecidos más que razonables con Leño, Rosendo, Kiko Veneno, Barricada y Pata Negra. Hasta un poco de Triana y Camarón. Y por encima de todo, Robe Iniesta con sus letras locas, su voz rota —ni siquiera es bonita ni canta bien— y cierto regusto…
Estaba yo debatiendo con mi amigo Ángel cuál es el mejor disco de The Cure y, claro, es un debate sin solución y una pregunta sin respuesta. Pero convinimos ambos en que el álbum que nos marcó a nosotros allá por el 92/93 fue Wish, más underground y menos comentado en los anales de la crónica musical, así que ¿para qué vamos a elegir Disintegration? Nos quedamos con este precioso vinilo rojo de los del señor Smith. Y no os vais a arrepentir, porque un disco que empieza con ese bajo y ese redoble imposible de batería —Open— va a…
Cuando escribía mi libro Indilogía. Una antología de la música alternativa española decidí no incluir en él artistas y bandas a partir de 2020, para dejar respirar a la nueva e interesante generación de músicos que abanderan ahora mismo el movimiento —eso del indie— y porque antologar a grupos con un disco o disco y medio es bastante absurdo. Pues bien, hoy voy a hacer lo contrario y, donde dije Diego… Pero es por una buena causa y, sobre todo, por un buen disco: Alcalá Norte, de —adivinen— Alcalá Norte. Vi hace unos días una crónica/post de mi querido Fernando…
Midlake son unos señores de Texas con pinta de ser otros señores de Minnesota —échenle un ojo a la portada de este disco y verán—. Bueno, en esta portada parecen más bien unos señores extraterrestres que quieren ser señores de Minnesota… Pero el caso es que, cuando escucho The Trials of Van Occupanther (2006), me entran ganas de llorar como si fueran del mismísimo Realejo. Quiero decir que me llegan a la patata como si los conociera de toda la vida. ¿Por qué? Pues no tengo ni idea, pero así es. Debí descubrir este álbum en 2007 o 2008 y sigo atrapado…
Cuando tenía dieciséis o diecisiete años este disco me cambió la vida, al menos un poco. Fue uno de los primeros vinilos que tuve, lo heredé de mi cuñada. A ella no le gustaban U2, alguien se lo había regalado y me lo dio a mí, suponiendo que, como músico en ciernes, debían gustarme… y acertó. No es que fuera yo muy fan de U2 en aquellos momentos. Cuando empezamos a pensar en tener un grupo yo venía de un ambiente diferente al de mis compañeros y escuchaba más bien la radio de la época, llena casi al 100 %…
No nos conocíamos, pero entré en su despacho aproximadamente un mes después de las elecciones 2023. Junto a él estaba esperándome también la nueva alcaldesa una tórrida tarde de junio a eso de las seis. Llevaba en mi libreta el presupuesto del área de cultura apuntado a mano y a rasgos generales. Me dijo, «Nani no puedes saberte el presupuesto del área de cultura de memoria». Le dije «¿Qué te apuestas?». «Yo aún no lo conozco, acabo de llegar» -repuso-. «Lo entiendo, pero sois mi cuarta alcaldesa y concejal desde que trabajo en esto», -repliqué-. «Y además, sé dónde están los errores y las carencias, los tienes en el reverso de la hoja…». -Seguí-, «Si queremos hacer cultura…
Escuchar a Triana es como mezclar a Led Zeppelin con Pink Floyd, King Crimson, Manolo Caracol y Camarón. Así, todo junto: psicodelia, rock y flamenco. Cincuenta años después parece fácil decirlo, pero es que aquello no existía —aunque no fueran ellos los únicos ni los primeros—. En cualquier caso, y ante todo, Triana es un placer para los sentidos y su primer disco, El Patio, un hito musical. Por cierto, hablando de Camarón, yo juraría que no existiría La leyenda del tiempo (1979) si Triana no hubiera hecho este disco en 1975; que, otra vez “por cierto”, nadie sabe si…
Decíamos en la columna anterior (Metronomy – The English Riviera) que andaba yo escuchando un podcast de Radio 3 —la radio del Presi. ¿Qué haríamos sin él?…—, donde estaban analizando el nuevo disco de Rosalía, pero me despisté porque justamente sonaron Metronomy y se me fue el santo al cielo. Esa misma tarde y al día siguiente escuché concienzudamente LUX, y aunque en esta columna yo solo quiero hablar de música universal, sin etiquetas, me parece que en este caso estoy obligado a hablar de música independiente, porque si el disco de la catalana no es JUSTAMENTE ESO —artísticamente hablando—,…






