Hay momentos en los que una ciudad parece guardar la respiración. Granada, en noviembre, conoce bien ese ritual. Cuando el aire se vuelve más frío y las calles se estrechan en sombras más largas, algo comienza a revolverse bajo la superficie. Es la antesala del Festival Internacional Mágico de Granada – Hocus Pocus, que este año regresa del 21 al 30 de noviembre con ese sello inconfundible de misterio, sorpresa y una pizca de picardía.
La gala inaugural, ‘El Loco Show’, tendrá lugar el domingo 23 a las 12:30 h en el Auditorio Manuel de Falla. Dicen que Manolo Costa y su inseparable Mindanguillo no solo hacen magia, sino que la conjuran como quien descorre una cortina y deja pasar una corriente de aire desconocida. Aseguran, quienes ya han sido testigos, que sus trucos no se limitan al espectáculo, sino que parecen tener vida propia, como si las ideas que esconden se deslizaran silenciosamente entre el público.
Lo que se avecina
El festival siempre ha tenido esa cualidad de reunir a extraños bajo un mismo techo, como si todos fueran sospechosos de algo: de buscar respuestas, de desear ser sorprendidos, de tener un hambre secreta por lo inexplicable. Y esta primera gala promete ser la llave que abre la casa.
No es una función ruidosa ni pretenciosa. Es más bien una invitación amable, casi sutil, a dejar que la mente juegue a su antojo. Costa y Mindanguillo construyen una historia que avanza entre bromas, silencios calculados y momentos tan inesperados que uno podría jurar haber visto lo imposible.
Por qué este inicio resulta tan especial
Granada se convierte, durante estos días, en un tablero donde cada plaza, cada biblioteca, cada escenario es una casilla distinta. Y aunque ‘El Loco Show’ inaugura oficialmente el festival, lo cierto es que también inaugura algo más íntimo: la disposición a mirar con atención.
Porque, como bien decía cierto personaje literario de espíritu sagaz, en las cosas aparentemente pequeñas suelen esconderse los misterios más grandes. Y el Hocus Pocus es maestro en ese arte: en transformar un gesto cotidiano en una sospecha, una risa en una revelación, un truco en una invitación a imaginar.
Una última nota
Si decides acudir, te recomendaría que llegues con tiempo, que observes a quienes te rodean y que no descartes la posibilidad de que lo verdaderamente mágico ocurra en el momento menos esperado. En este festival, la sorpresa no siempre está en el escenario.
A veces, está sentada justo a tu lado.

