El juicio contra Francesco Arcuri, expareja de Juana Rivas, por presunto maltrato físico y psicológico a sus hijos ha continuado este jueves con una nueva sesión en el Tribunal Penal de Cagliari (Italia) en la que han declarado en calidad de testigos dos psicólogas propuestas por la Fiscalía, según han detallado a Europa Press fuentes del caso.
Una de estas psicólogas ha manifestado que el hijo menor, Daniel, que actualmente reside con el padre en el país alpino, le trasladó testimonios contradictorios y se retractó en un momento dado de las acusaciones que hizo contra su progenitor de malos tratos.
No obstante, la profesional ha matizado que no cuenta con elementos que le permitan determinar qué era verdad o mentira de lo que le contó el menor en aquella época, matizando que hay detalles que ya no recuerda.
”Total credibilidad”
Otra de las psicólogas que ha testificado fue la que atendió al hijo mayor, Gabriel, por indicación del juzgado durante el tiempo que estuvo allí y que ha dado «total credibilidad» a los episodios narrados por el joven respecto a maltratos físicos y psicológicos presuntamente sufridos a manos de su progenitor.
El tercer testigo ha sido una enfermera que fue supuestamente amenazada por Arcuri en un ingreso hospitalario de los niños en Cagliari y que tuvo que llamar a los guardas de seguridad para que interviniera ante la «agresividad» que supuestamente mostró el italiano.
Una “audiencia positiva”
Desde el equipo jurídico de Juana Rivas han señalado a Europa Press que ha sido una «audiencia positiva para avanzar en el esclarecimiento de los malos tratos» de los que está acusado Arcuri y respecto a las retractaciones del menor han querido matizar que se produjeron «siempre por teléfono» y «con el padre al lado».
La ronda de testigos propuestos por la Fiscalía comenzó el pasado 26 de febrero con las declaraciones de Juana Rivas y su hijo mayor de edad, que ya reside en España. Ambos narraron situaciones de presuntos maltratos que, según afirmaron ante el tribunal, convirtieron sus vidas en «un infierno«.
«Crees que tu vida puede acabar ahí”
Según consta en su declaración, a la que ha tenido acceso Europa Press, el joven Gabriel relató distintos momentos en los que su padre presuntamente le golpeó la cabeza «contra un bordillo o una escalera» o «contra un mueble detrás de la cama».
También habla de amenazas o de supuestos agarrones por el cuello: «Situaciones en las que, al ser una persona pequeña y vulnerable, crees que tu vida puede acabar ahí», expuso ante el tribunal.
También relató situaciones similares contra su hermano pequeño, momentos, según dijo, en que le cogía por una pierna «o lo arrastraba por las escaleras y todos los peldaños le golpeaban en la espalda y en la cabeza y Daniel se quedaba llorando, sin poder hacer nada, llorando en el suelo».
Juana Rivas expuso por su parte los presuntos malos tratos que le decían sus hijos que vivían con su padre, entre otras cuestiones.
El pasado 12 de marzo se produjo una nueva sesión en la que declararon asistentes sociales que atendieron a los hijos de Rivas y Arcuri, los cuales no vieron lesiones físicas en los menores, según trascendió en ese momento.
Caso independiente al de Granada
Este caso es independiente al que se sigue en el Juzgado de Instrucción número 4 de Granada contra Juana Rivas por presunta sustracción de menores, tras la denuncia presentada por su expareja después de que el hijo pequeño no regresara a Italia en el plazo fijado por la justicia italiana tras pasar las vacaciones de Navidad con la madre en España.
El pequeño no regresó a Italia hasta el pasado 25 de julio tras un intenso cruce de acciones judiciales entre las partes. Juana Rivas declaró por este asunto el pasado 30 de octubre sin que hasta el momento el juzgado haya resuelto la petición de archivo por parte de sus abogados.
La madre de Maracena ya fue condenada por sustracción de menores a raíz de que en 2016 sacara a sus dos hijos de Italia sin consentimiento del padre alegando que huía de una situación de maltrato. Más tarde, en verano de 2017, permaneció un mes en paradero desconocido con los niños.
El Tribunal Supremo rebajó de cinco a dos años y medio de prisión la pena que le fue impuesta y el Gobierno le concedió el indulto parcial en 2021, a condición de que no cometiera el mismo delito en el plazo de cuatro años.

