El Granada CF vuelve a mirarse al espejo con una sensación que ya no es puntual: la de tener que renovarse este verano por la dificultad para mantener jugadores.
Hasta 13 miembros de la primera plantilla masculina finalizan contrato el próximo mes de junio, una cifra que no solo condiciona la planificación deportiva inmediata, sino que vuelve a poner en duda la capacidad del club y quienes lo dirigen para sostener un proyecto en el tiempo, creando una sensación de cortoplacismo para todos. La dificultad económica ha obligado a buscar cesiones y apuestas por jugadores libres o con menos cartel pero con proyección, antes que otras fórmulas más habituales.
No hay que olvidar que, en cinco años, el proyecto ha pasado de estrenarse en Europa a sufrir por inscribir jugadores y conseguir la permanencia en Segunda.
Los jugadores que tienen contrato hasta junio son Sergio Ruiz, Gonzalo Petit, Álex Sola, Luka Gagnidze, Izan González, Bambo Diaby, Ander Astralaga, Pablo Sáenz, Baba Diocou, Manu Trigueros, Mohamed Bouldini, Rubén Alcaraz y Álvaro Lemos.
Quizás alguno de estos nombres se gane en el campo la opción de que el club negocie de nuevo por ellos con una fórmula u otra, y habrá que esperar al mercado para ver el número real de futbolistas con los que se queda el Granada, como pasó a principios de curso.
De hecho, algunos de ellos tardaron más de la cuenta en debutar porque el club no pudo inscribirles a tiempo para el comienzo de la competición a causa de los problemas económicos. Una situación que obligó a vender a Lucas Boyé a última hora por un importe que, si bien no fue malo, poco tenía que ver con los 10 millones con los que el Granada comenzó el verano pidiendo por él. Unos 5,8 millones de euros pagó el Alavés por el delantero argentino, de los que un 30% se lo quedó el Elche.
De esta forma, les restaría contrato para el próximo curso a Luca Zidane, Pau Casadesús, Diego Hormigo, Manu Lama, Baïla Diallo, Oscar Naasei, Pedro Alemañ, Sergio Rodelas, Jose Arnaiz y Jorge Pascual. Sin olvidar el regreso de un Stoichkov que al menos está aportando algo al Deportivo, no como Bouldini.
Dos veranos de reconstrucción
La situación no es nueva en el Granada CF. Desde un descenso en el que se apostó por mantener a los pesos pesados buscando un regreso rápido a Primera que no llegó, el club acumula dos veranos consecutivos viviendo reconstrucciones masivas, con salidas que obligan a rehacer la plantilla casi desde cero.
Sin ir más lejos, el pasado curso ya se produjo otra fuga considerable de jugadores como Diego Mariño, Marc Martínez, Carlos Neva, Ricard Sánchez, Miguel Rubio, Miguel Ángel Brau, Rubén Sánchez, Kamil Jozwiak, Reinier, Giorgi Tsitaishvili, Abde Rebbach, Siren Diao o Borja Bastón.
Un contexto que explica por qué el equipo ha necesitado casi ocho meses para encontrar cierta estabilidad y tranquilidad competitiva, hasta el punto de terminar peleando por una permanencia que, siendo el objetivo prioritario dado el percal, no deja de resultar pobre si se recuerda que hace apenas dos años el club militaba en Primera División.
Tan evidente es que lo prioritario es no abandonar el fútbol profesional, como que un club con tal masa social y 95 años de historia deba aspirar a un poco más.
Esa inestabilidad constante también tiene consecuencias hacia fuera: convierte al Granada en un destino menos atractivo para los futbolistas en el mercado, un factor que solo ha logrado compensar en parte el trabajo de José Rojo Martín «Pacheta», cuya gestión ha sido clave para sostener al equipo en medio del ruido y los malos resultados.
Lo que está claro es que el trabajo de Alfredo García Amado, Javier Alonso, Miguel Melgar y compañía (si es que el club sigue teniendo el mismo organigrama en unos meses) volverá a ser tedioso, y el Granada tendrá que ejercer otra reconstrucción que dificulta generar un proyecto estable.
El capitán
Mientras que la salida de algunos jugadores se producirá sin pena ni gloria, muy distinta es la situación de Sergio Ruiz, el futbolista que más tiempo lleva en la actual plantilla del Granada CF. El centrocampista cántabro aterrizó en agosto de 2022 y, aunque su inicio como rojiblanco fue irregular, ha terminado por consolidarse hasta ganarse el brazalete y el respeto del granadinismo.
A sus 32 años, su continuidad parece una de las decisiones más coherentes a corto plazo. Renovar a Sergio Ruiz no solo significaría retener rendimiento, sino también asegurar un perfil que aporta estabilidad en un vestuario acostumbrado a los cambios constantes. Siendo el veterano, lleva «solo» cuatro temporadas en el club, un dato que dice más de lo que parece.
Tres marchas seguras
El que tiene asegurado su destino es Álex Sola, que firmará gratis por la UD Almería, rival de la misma categoría (por ahora), pero con unas bases más sólidas y un potencial económico que no tienen otros equipos de Segunda, mucho menos el Granada. Además son un firme candidato al ascenso.
Tampoco continuará el navarro Pablo Saénz, que pondrá rumbo a un Real Oviedo con un pie en la categoría de plata tras ascender el verano pasado dos décadas después. Estos dos se irán gratis al expirar su contrato, pero al menos el Granada ya tiene asegurada una tajada: Loïc Williams se marchará traspasado a Colorado Rapids (MLS), como adelantó el periodista Matteo Moretto. Hace unos días, el central viajó a Londres, donde habría acordado su incorporación al conjunto estadounidense.
Por suerte, el que si tiene contrato para la temporada que viene es Pacheta, que firmó por las tres jornadas finales de la 24/25 más dos años. El gran artífice de que el Granada, con una plantilla limitada en calidad y experiencia, haya conseguido convertirse en un equipo competitivo y dejado atrás un espantoso inicio de curso que atrajo fantasmas del pasado, concretamente un pasado que se dejó atrás en 2010. Los granadinistas lo recordarán.

