Granada es una de las ciudades universitarias más atractivas para los estudiantes de España. La buena calidad de vida, las fiestas, el ambiente estudiantil y una universidad con miles de alumnos de fuera hacen que sea uno de los destinos más queridos por los universitarios.
Se nota mucho durante los meses de verano, en los que las calles de Granada parecen una ciudad fantasma. El impacto en la hostelería y el ocio, sobre todo en la zona centro, se dispara, al igual que los precios de los alojamientos para estos estudiantes.
En los últimos años, encontrar piso para el curso se ha vuelto todo un reto para aquellos estudiantes que vienen de fuera. Tienen que mirar con muchos meses de antelación debido a la demanda que hay, a los precios y a las condiciones para cada vivienda.
La opción más común es compartir piso, ya sea con amigos o desconocidos; para los universitarios, tener un estudio para ellos solos es una opción generalmente descartada.
También están de moda las residencias de estudiantes, que aunque requieren un poco más de presupuesto, muchas incluyen más servicios y comodidades acordes con el precio.
Por otro lado, la Universidad de Granada dispone de 123 plazas bonificadas en diversas residencias y colegios mayores con los que mantiene convenios de colaboración o adscripción.
Estas ayudas suponen una reducción aproximada del 50 % sobre la tarifa habitual, y además se reservan unas diez plazas totalmente gratuitas destinadas a estudiantes en situaciones de especial vulnerabilidad o necesidad extrema.
Pisos compartidos como primera opción
La tendencia entre los estudiantes es sin duda alquilar un piso compartido. La mayoría de estas viviendas son de entre tres y cuatro dormitorios y dos baños con suerte. El precio por persona en uno de estos alojamientos está entre los 230 y los 400 € al mes, sin incluir gastos de agua, luz o comida. La ubicación del piso también influye en el precio y en los gastos de transporte.
Supone una experiencia más independiente que, por ejemplo, una residencia, ya que se debe convivir, limpiar, hacer la compra y afrontar cualquier problema que surja con el piso. Muchos estudiantes lo escogen por el precio y también por la libertad que supone. Sin embargo, para la mayoría de los jóvenes es toda una aventura ponerse a buscar alojamiento.
Las visitas a los pisos ya son en sí mismas un reto. “Cuando vas a ver un piso está lleno de gente, con varios grupos mirándolo a la vez. Al final no puedes ni hacerte una idea de cómo es la casa”, cuenta Teresa, estudiante de Comunicación.

Tampoco la relación con las inmobiliarias resulta siempre sencilla. “A veces quedas con la inmobiliaria a una hora y luego te cambian la cita sin más. Pero claro, te aguantas, porque necesitas el piso”, comenta Daniel, futuro ingeniero.
Una de las quejas más frecuentes es el aumento constante del alquiler. “Lo peor viene después: cada año suben el alquiler muchísimo. Con lo que pagamos por persona, casi se podría alquilar un estudio para una sola persona”, explica Marta, estudiante de Medicina.
Y a eso se suman los problemas ocultos, que muchas veces no salen a la luz hasta que el contrato ya está firmado. “Si hay desperfectos en la casa o problemas con los vecinos, no te lo cuentan hasta que ya has firmado. Te enteras después, cuando descubres algo roto o cuando aparece la vecina conflictiva, y toca llamar al casero para arreglarlo. A muchos les pasa lo mismo”, añade Marcos, de Derecho.
Barrios más populares entre los estudiantes
El área de Plaza de Toros es de las más populares entre los universitarios, con numerosos pisos compartidos, bares de tapas y demás servicios necesarios. Además, está a solo diez minutos a pie del centro y cuenta con buenas conexiones de autobús.
El Realejo, situado a los pies de la Alhambra, combina la cercanía al centro con calles tranquilas y plazas agradables, ideales para tapear o relajarse, como el Campo del Príncipe o el Lavadero de Puerta del Sol.
Camino de Ronda y sus alrededores cuentan con supermercados, gimnasios, bares y el metro que mejora aún más la conexión con la ciudad. Además, el parque Federico García Lorca ofrece un espacio perfecto para pasear, hacer deporte o descansar.
Por último, el Zaidín ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años. Es un barrio típico de Granada que siempre ha sido más familiar, con parques amplios, zonas de tapeo y muchos supermercados. Sin embargo, se ha convertido en un barrio cómodo, barato y atractivo para los estudiantes. También está cerca de la zona PTS, en la que se encuentran la biblioteca y las facultades de Ciencias de la Salud, que incluyen los grados de Enfermería, Fisioterapia y Terapia Ocupacional, y Medicina.
Todos los barrios mencionados, excepto el Realejo, cuentan con paradas de la línea U3, el autobús más utilizado por los estudiantes para desplazarse hacia el Campus de la Cartuja.
Además, tanto Camino de Ronda como Zaidín tienen acceso cercano al metro, lo que facilita aún más los desplazamientos por la ciudad y conecta de manera rápida con el centro y otras zonas universitarias.
Un plus por la comodidad en las residencias
En Granada, la oferta de residencias universitarias se divide en dos grandes grupos: las que dependen de la Universidad de Granada y las privadas.
Las residencias adscritas a la UGR están pensadas para facilitar el acceso a estudiantes con menos recursos, por lo que sus precios son más asequibles. La Residencia Universitaria Madre Riquelme, con habitaciones individuales y servicios comunes como comedor y lavandería, ronda los 300–400 € al mes.

Por otro lado, la Fernando de los Ríos, organizada en apartamentos y con gimnasio y piscina, tiene precios similares, entre 350 y 450 €.
Y por último, la residencia Carmen Méndez, además de alojamiento, ofrece actividades culturales y su coste se sitúa también en esa franja. Estos precios incluyen, en la mayoría de los casos, pensión completa o media pensión.
Las residencias privadas, en cambio, han crecido mucho en los últimos años y ofrecen más comodidades, pero a un precio bastante superior.
Livensa Living Granada Cartuja, situada en pleno campus, ofrece estudios individuales totalmente equipados a partir de 650 € al mes.
Student Experience Granada, en el Parque Tecnológico de la Salud, con piscina, gimnasio y zonas de estudio, se mueve entre los 650 y 800 € mensuales.

Y StepHouse Granada Moliner, ubicada cerca del centro, ofrece habitaciones desde 569 € al mes y estudios individuales a partir de 798 €.
La diferencia principal está en el precio y en los servicios incluidos. Mientras las residencias vinculadas a la UGR tienen tarifas más reducidas y priorizan un perfil social, las privadas buscan atraer con instalaciones modernas y extras como piscina, coworking o actividades.
Finalmente, en Granada, ya sea optando por un piso compartido o por residencias, los estudiantes cuentan con diversas alternativas que les permiten vivir con independencia, cercanía al campus y acceso a servicios, aunque siempre con retos propios como los precios, la demanda o las condiciones de cada vivienda.
La planificación y la información previa resultan claves para disfrutar plenamente de la experiencia universitaria en una ciudad que, año tras año, sigue siendo uno de los destinos favoritos para quienes llegan de fuera a estudiar.

