Llega a Granada «Kill Me», la obra más radical de Marina Otero, que podrá verse los días 6 y 7 de marzo en el Teatro Alhambra. La pieza aborda la fragilidad mental desde una perspectiva punk y autobiográfica.
Las entradas ya están disponibles en la página web oficial del Teatro Alhambra desde 18 euros (anticipada) y 20 euros (general).
La creadora argentina Marina Otero presenta «Kill Me», su nuevo espectáculo escénico, una obra radical y autobiográfica que continúa su proyecto vital “Recordar para vivir”, concebido como una serie de piezas en constante transformación que la artista se propone revisitar hasta el final de sus días.
Una trilogía autobiográfica en constante transformación
Tras «Fuck Me» y «Love Me», «Kill Me» cierra, al menos por ahora, una trilogía que explora el deseo, el amor y el colapso emocional desde una perspectiva cruda, irónica y profundamente personal. La pieza nace de una experiencia real de crisis: la llamada “crisis de los cuarenta”, el registro obsesivo de la propia vida y un posterior diagnóstico psiquiátrico que Otero decide convertir en un producto escénico exquisito.
“Con el corazón abierto las 24 horas registraba todo. Hasta que un día colapsé”, explica la artista. A partir de ese punto, la artista construye la obra como una reflexión sobre la locura vinculada al amor, el sufrimiento emocional y la fragilidad mental, alejándose de discursos terapéuticos o moralizantes.
Interpretada por cuatro bailarinas con trastornos mentales, la obra, convoca simbólicamente la figura de Vaslav Nijinsky, uno de los grandes mitos de la historia de la danza, asociado tanto al genio creativo como a la enfermedad mental. Su presencia funciona como un espejo histórico y poético que conecta pasado y presente, arte y delirio, cuerpo y memoria.
La artista combina danza contemporánea, performance y material autobiográfico en un lenguaje escénico directo y sin concesiones. El espectáculo no busca la comodidad del espectador, sino su implicación emocional, enfrentándolo a una experiencia estética intensa, y por momentos, incómoda.
Además de funcionar como un retrato íntimo de la autora, «Kill Me» lanza una crítica explícita al sistema cultural contemporáneo y a las lógicas del mercado del arte. “Vamos a decir que el tema es sobre salud mental para que entre en la agenda inclusiva del mercado del arte”, ironiza Otero, evidenciando la contradicción entre la necesidad de expresarse con honestidad y la obligación de producir obras que puedan venderse para sobrevivir dentro del circuito teatral.
Marina reafirma su lugar como una de las voces más singulares y provocadoras de la escena contemporánea europea, borrando los límites entre vida y obra y convirtiendo el escenario en un espacio de resistencia, memoria y supervivencia.

