En el calendario gastronómico de Granada, las Jornadas de las Tinajas ocupan un lugar destacado como punto de encuentro entre tradición, innovación y producto local. Desde su primera edición, este evento ha reunido a cocineros, productores y profesionales del sector para poner en valor la riqueza culinaria de la provincia y fortalecer los lazos entre quienes hacen posible que Granada siga siendo un referente gastronómico.
El nombre de las jornadas no es casual. Las tinajas, símbolo de la historia vinícola y artesanal andaluza, representan la paciencia, la constancia y la transmisión del saber hacer que también define a la cocina granadina. Con esa filosofía, las jornadas han ido creciendo año tras año, consolidándose como una plataforma de promoción del producto autóctono, el talento local y la cultura gastronómica de la región.
Hoy, al mirar atrás, las Jornadas de las Tinajas son mucho más que un evento: son parte del patrimonio culinario y cultural de Granada, un espacio que ha sabido conservar la esencia de sus orígenes mientras evoluciona con las nuevas tendencias y generaciones de chefs.
Al repasar la historia de las Jornadas de las Tinajas, se hace evidente su importancia no solo como evento gastronómico, sino también como motor de promoción cultural y patrimonial de Granada. Cada edición refleja el esfuerzo de quienes lo hicieron posible y la evolución de la gastronomía local, consolidando un legado que continúa creciendo. Ahora, los protagonistas de esta trayectoria comparten su experiencia, sus recuerdos y su visión de futuro en esta entrevista con Silvia y José Enrique Álvarez, ofreciendo una mirada cercana a la esencia de unas jornadas que ya forman parte de la identidad de la provincia.
PREGUNTA: ¿Cómo nacieron las Jornadas de las Tinajas? ¿Qué os inspiró o motivó a poner en marcha este proyecto en su primera edición?
RESPUESTA: Las Jornadas de las Tinajas nacieron con motivo del vigésimo aniversario del Restaurante Las Tinajas. Queríamos celebrar ese momento especial de una manera distinta, no solo mirando atrás, sino también proyectando hacia el futuro lo que significaba para nosotros la gastronomía. De esa intención nació la idea de organizar unas jornadas en las que la cocina fuera el hilo conductor entre culturas y territorios, demostrando que el cuchillo y el tenedor pueden transportarte a cualquier parte.
Desde su origen, las Jornadas tuvieron un objetivo muy claro: divulgar la cocina tradicional y defender los productos regionales, al tiempo que se abrían las puertas a la gastronomía de otras comunidades. La acogida fue tan buena que lo que nació como una celebración puntual se convirtió en una cita anual ineludible para los granadinos, que hoy puede decir con orgullo que es la jornada gastronómica más antigua de Andalucía y pioneras en Granada.
P: En aquellos comienzos, ¿imaginabais que llegarían a convertirse en una cita tan reconocida dentro del calendario gastronómico granadino?
R: Ni en nuestros mejores sueños. Creíamos que la primera edición sería una celebración íntima, una manera de compartir con amigos y clientes parte de nuestra pasión por la cocina. Pero el éxito fue tal, la respuesta tan positiva, que pronto entendimos que habíamos abierto una puerta a algo más grande. A partir de entonces, las Jornadas se convirtieron en una tradición que cada otoño reúne a cocineros, productores, personalidades y público general alrededor de una misma mesa, la de Las Tinajas.

P: ¿Cómo recordáis las primeras ediciones? ¿Qué retos y aprendizajes marcaron esos primeros años?
R: Con mucho cariño y mucho esfuerzo. Nos enfrentábamos al reto de coordinar a grandes cocineros y trasladar a Granada lo mejor de sus cocinas. Pero cada dificultad se compensaba con la emoción de ver cómo los asistentes disfrutaban, cómo descubrían sabores nuevos sin salir de casa. Aquellos años nos enseñaron que la gastronomía también es un lenguaje cultural, una forma de acercar regiones y personas: una forma de viajar gastronómicamente sin salir de tu ciudad.
P: A lo largo del tiempo, las Jornadas han ido creciendo y evolucionando. ¿Qué cambios o hitos destacaríais en su trayectoria?
R: El mayor hito ha sido, sin duda, la continuidad. Mantener viva una cita de este tipo durante tantos años es el reflejo del compromiso de todo un equipo y del apoyo del público. También destacamos la participación de algunos de los mejores restaurantes y chefs de España, que han pasado sus fogones a los fogones de Las Tinajas elaborando platos emblemáticos de sus respectivas regiones. Ese intercambio culinario ha enriquecido enormemente el evento y ha permitido a Granada viajar gastronómicamente sin moverse de su ciudad.
P: Granada tiene una riqueza gastronómica inmensa. Desde vuestra experiencia, ¿cómo ha cambiado la escena culinaria de la provincia desde que empezasteis hasta hoy?
R: Ha cambiado muchísimo. Cuando empezamos, la gastronomía granadina tenía una presencia más local y tradicional. Hoy hay una apertura y una inquietud enorme por aprender, por fusionar, por explorar. Sin embargo, lo que más nos alegra es ver cómo se mantiene el respeto por la cocina de raíz, por los productos del territorio. Granada ha conseguido evolucionar sin perder su identidad, y eso es algo que intentamos reflejar día a día en nuestra casa.
P: ¿Qué papel creéis que han jugado las Jornadas en esa evolución o en la puesta en valor de los productos y cocineros locales?
R: En esta casa siempre hemos creído que la tradición no está reñida con la excelencia, y que el mejor futuro para la gastronomía pasa por defender el producto y el saber hacer de siempre. Las Jornadas nacieron con esa convicción: poner en valor la cocina honesta, la de temporada, la que parte del respeto al territorio y al productor. En cada edición reivindicamos los platos que cuentan historia, las recetas que se transmiten de generación en generación y los productos que identifican las regiones como nosotros hacemos en Las Tinajas cada día . No buscamos la moda, sino la verdad del sabor y la autenticidad de nuestra despensa. Esa es la esencia de Las Tinajas y el hilo conductor de todo lo que hacemos.
P: Más allá de la gastronomía, este evento también tiene un componente cultural y emocional muy fuerte. ¿Qué significa personalmente para vosotros ver cómo ha crecido y se ha consolidado?
R: Es un motivo de orgullo y también de gratitud. Ver cómo algo que nació como una celebración del restaurante se ha transformado en una cita imprescindible del otoño granadino, que congrega a buena parte de la vida sociopolítica y cultural de la provincia, es muy emocionante. Las Jornadas se han convertido en un punto de encuentro donde la gastronomía actúa como puente entre personas, generaciones y regiones.
P: Cada edición deja momentos especiales. ¿Hay alguna anécdota o recuerdo que guardéis con especial cariño?
R: Muchísimos. Tantos que no podemos citarlos. Tal vez uno de los más bonitos sea el asombro del público al probar platos emblemáticos de otras regiones, elaborados con productos que los restaurantes invitados traen y elaborados por las mismas manos que los elaboran alli. Todo un reto, hay que decir, que tantas personas puedan disfrutar de esta experiencia en dos días, es algo indescriptible
P: Y mirando al futuro, ¿cómo imagináis las próximas ediciones? ¿Qué os gustaría seguir aportando al panorama gastronómico de Granada?
R: Queremos seguir fieles a la esencia con la que nacimos: difundir la cocina tradicional, defender el producto local y abrir Granada al mundo a través de la gastronomía. Nos gustaría incorporar más actividades culturales y formativas, seguir atrayendo a grandes cocinas de España , pero también dar más protagonismo a las nuevas generaciones que están renovando la cocina granadina y española. Mientras haya pasión por compartir y aprender, las Jornadas de las Tinajas seguirán teniendo sentido.

La edición número 32 de las Jornadas Gastronómicas de Las Tinajas finalizan el próximo viernes 14 de noviembre. Más información en el teléfono 958 254 393.

