Lamajara aterriza en el Teatro Alhambra de Granada el próximo 23 de diciembre para presentar su propuesta más reciente: “Mis Alegrías”, un espectáculo donde la danza se concibe como un espacio de pensamiento desde el que hablar y que trasciende más allá del movimiento, una fuerza política que cuestiona lo establecido y un activismo que nace desde el amor y la responsabilidad ética.
Las entradas ya se encuentran disponibles en la página web oficial del Teatro Alhambra desde 8 euros.
«Mis alegrías»
“Mis alegrías” es un ejercicio de raíz, un intento de mantenerse fiel a uno mismo y de dialogar con ese niño interior que nos acompaña toda la vida. Es aprendizaje y desprenderse del miedo al fracaso que ahoga lo genuino. Es también, aprender a pedalear: una vez que lo haces, nunca lo olvidas.
El espectáculo propone un cante en constante búsqueda del equilibrio: un ayeo, un quejío y unos tientos entre malagueñas y verdiales donde el triunfo pertenece a quien llega el último. Pero, sobre todo, “Mis Alegrías”, es baile, porque, ante todo, Daniel, es eso.
La pieza se presenta como una invitación a que el discurso habitual vaya más allá, en un mundo cada vez más globalizado, donde la búsqueda roza continuamente el precipicio del fracaso. Quizá el refugio al que llamamos hogar sea simplemente, aferrarse al recuerdo, a nuestra historia, y también a nuestro folclore.
«La majara»
Un colectivo que nace en 2013, de la mano de Daniel Rosado y Paloma Hurtado, dos andaluces afincados en Tenerife que buscaban reunir a bailarines y artistas de diferentes disciplinas para encontrar un luego lenguaje corporal con una mirada política que trasciende el movimiento y se opone a las lógicas de las estructuras coloniales y capitalistas.
Una organización que distribuye y produce sus propios proyectos bajo tres premisas: diversidad, mirada comprometida sobre la realidad y sostenibilidad. Además, opera de forma cooperativa y explora el concepto de cultura a través de los principios de la naturaleza: el devenir, la transformación y el cambio.
Su trayectoria profesional queda marcada por la reflexión sobre el territorio y la conexión con la tierra, la ciudad y los espacios comunes. Una apuesta por lo sencillo, las pequeñas cosas y por lo artesanal: aquello que requiere tiempo de estudio y práctica.
En paralelo, la compañía ha desarrollado LabraT, una innovadora práctica de movimiento inspirada en el trabajo de campo, que utiliza el juego como herramienta para generar distintas dinámicas de trabajo.

