La granadina María Pérez ha vuelto a realizar una portentosa exhibición y ha logrado una histórica medalla de oro en los 20 kilómetros marcha del Mundial de Atletismo de Tokyo 2025, sumando su segundo oro mundial en una semana. La atleta de Orce, entrenada por el accitano Jacinto Garzón, ha sabido leer la carrera y ha esperado el momento indicado para imponerse a todas sus rivales, que han ido cayendo una a una hasta llegar sola al Estadio y recibir un enorme aplauso de los aficionados. Porque el calificativo del titular (“imperial”) se le queda corta a esta atleta que ya forma parte de la historia del atletismo y del deporte español.
Según cuenta la crónica publicada por la Federación de Atletismo y recogida por GRXactualidad, “volvía la mejor marchadora del planeta al Estadio Nacional. De nuevo las cámaras la buscaban, la organización la presentaba como principal favorita, ella sonreía y confeccionaba un corazón con sus manos, como respondiendo al amor que tantos miles de aficionados le estaban enviando desde España”.
“De nuevo su actitud era de plena concentración, dejándose ver en primera línea del grupo de cabeza, atenta a cualquier movimiento sospechoso que pudiera exigir pronta respuesta. En el segundo kilómetro (9:08) en el paquete principal todavía viajaban 25 atletas. Pasó en primer lugar la campeona olímpica, la única más rápida que la granadina en París, Jiayu Yang. Y tras ella, la persona con el palmarés más espectacular del atletismo español, discípula de Jacinto Garzón (José Antonio Carrillo, Enrique Pascual y él son los únicos que poseen la triple corona como coaches)”.
“La mañana era algo más fresca que en el 35, 22 grados, aunque la humedad seguía siendo elevada, por encima del 80 %. Lo que se mantenía igual era el aspecto del circuito (1 km en los aledaños del estadio), a rebosar de un público bullanguero y feliz. María, con el look de las grandes ocasiones (gorra, gafas enormes), se ponía a tirar al paso por el sexto hito (26:21) y poco después echaba un sorbo a la botella y cambiaba la gorra por otra empapada en agua fría, que se encargaba de refrescar todavía más en el primer puesto de esponjas que encontró. Su rictus seguía siendo de seriedad, de tomarse muy a pecho un oficio que domina como ninguna otra”.
Acccionando el “modo aniquilador”
“Antes de llegar al kilómetro 14, María accionó el modo aniquilador con un tirón tan devastador como sostenido. Le salió brava la mexicana Alegna González, que tomó el testigo de la andaluza e hizo que solo García León y Fujii siguieran en la pelea; pero a María (sin tarjetas a esas alturas, avanzando canónica) cuatro le parecían multitud y volvió a sacar el hacha. Pasaba en cabeza el km 15 haciendo dueto con González al tiempo que abrían un pequeño hueco con la peruana y la nipona, que no acababan de descolgarse definitivamente.
“Hipnotizaba contemplar la seguridad de María, el dominio de la escena, atestiguar cómo, a medida que pasaban los metros, todas la miraban por el rabillo del ojo, sabiendo que sus zarpazos son de los que duelen. Y, efectivamente, antes de llegar al 16 se acabó la fiesta… para todas menos para María, que pensó que la soledad tiene muy mala prensa y, después de todo, no está tan mal. En un parpadeo abrió un trecho con Alegna que no hacía más que ensancharse. El 35 lo había ganado por aplastamiento y en el 20 no quería dar menos a la afición. Veía algunas amarillas, pero el rojo no aparecía por ningún sitio porque su técnica era la de una maestra”.

“María Pérez regresó al Estadio Nacional, cruzó la puerta, descendió por la rampa, se quitó la gorra (claro que sí, que el mundo contemple tu rostro), pisó el tartán, comenzó a sonreír, se subió las gafas, puso los brazos en cruz, traspasó la línea, rompió la cinta, gritó de euforia y se abrazó con Palmisano, que la esperaba tras los cuadros y a la que invitó (porque María es una tipaza) a saludar al público junto a ella para después mirar a cámara y dedicarle la medalla, a ella y a España, cuya bandera se colocó a modo de capa, como la superheroína que es”.
Simplemente IMPERIAL
María Pérez “ya es cuatro veces campeona del mundo, repite el doblete de Budapest y consigue agotar todos los calificativos para definir a la atleta más portentosa que ha vestido la remera de atletismo de España. Para finalizar, un dato más que deja a las claras la grandeza de lo realizado por María Pérez: la granadina se une a tres hombres que en la historia de los mundiales han logrado dos dobletes consecutivos: Carl Lewis (100 y longitud), Usain Bolt (100 y 200 m) y Mo Farah (5000 m y 10000 m). Simplemente IMPERIAL”.

