Hay noches que permanecen en la memoria de una ciudad. La gala de los Premios Carmen, celebrada en el Palacio de Congresos de Granada, fue una de ellas. Una cita en la que el cine andaluz encontró el cariño y el reconocimiento de una ciudad plenamente consciente del momento que estaba viviendo.
Granada acompañó la gala con una mezcla de elegancia y naturalidad. Se notaba en el ambiente, en los encuentros, en la forma de ocupar los espacios. La cultura volvió a reunir a la ciudad alrededor de un sentimiento compartido de orgullo y pertenencia, sin estridencias y con la seguridad de quien sabe lo que tiene entre manos.
La alfombra roja reflejó ese compromiso institucional con claridad. La alcaldesa, Marifrán Carazo, asumió el papel de anfitriona con cercanía y presencia constante. La consejera de Cultura de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo, respaldó con su asistencia el peso del cine andaluz en la agenda cultural. Junto a ellas, el delegado del Gobierno andaluz en Granada, Antonio Granados, concejales del Ayuntamiento y la vicepresidenta de la Diputación de Granada ofrecieron una imagen cohesionada en torno a la cultura como proyecto común.
La gala reunió a figuras reconocidas del cine español. Belén Cuesta y María León aportaron elegancia y cercanía. Macarena Gómez y Salva Reina dejaron ver un cine que también sabe disfrutar del encuentro y del ambiente que lo rodea. El desfile de profesionales fue, en sí mismo, una fotografía del talento que hoy convive en el sector.
Uno de los momentos más celebrados de la noche llegó con la entrega del Premio a la Mejor Actriz a Paula Díaz. El aplauso fue prolongado y sincero. Su discurso, directo y emocionado, conectó con un auditorio que entendió el reconocimiento como algo compartido. La ciudad, una vez más, acompañando a quienes crecen desde ella.
La gala también rindió homenaje a trayectorias consolidadas del cine andaluz y español. Antonio Dechent, Fernando Colomo, Natalia de Molina o Isaki Lacuesta subieron al escenario recordando que el cine se construye con tiempo, constancia y una mirada propia.
Tras la ceremonia, el encuentro continuó en el Hotel Saray. Un espacio ya habitual para este tipo de citas donde se encontraron en un ambiente distendido representantes institucionales, empresarios, profesionales de los medios y agentes culturales. Conversaciones tranquilas, saludos sin prisas y una sensación compartida de estar participando en algo que va más allá del evento concreto.
Granada no necesita ser explicada desde fuera. Se entiende mejor cuando se cuenta desde dentro, desde quienes la viven y la sienten como parte de su identidad cotidiana. GRX Social nace con esta vocación, que no es otra que contar cómo respira la ciudad de Granada en sus momentos de encuentro, de celebración y de proyección. Y la noche de los Premios Carmen fue, sin duda, una de esas ocasiones.

