Así dice uno de los villancicos que en estos años más tararean los jóvenes que se reúnen a la llamada cofrade de la zambomba organizada por cualquiera de nuestras cofradías. Desde finales de noviembre las redes sociales se llenan de carteles informando de las zambombas y panderetas cofrades que estos días van a inundar la ciudad.
Estrella abrió el calendario. Después, han venido Nazareno este pasado fin de semana, y ya están anotadas en las agendas las próximas de Sepulcro, Huerto y Banda del Gran Poder. Además, Granada 10 se engalanará de ambiente navideño-cofrade para albergar la zambomba conjunta de Borriquilla, Gitanos, Cautivo y Maravillas, mientras que Aurora y Rosario organizarán la pandereta cofrade. En definitiva, la Semana Santa deja sus ecos en una Navidad que se vive con devoción y alegría.
Dulces conventuales: un legado que se comparte
A la puerta de conventos y en los tornos aparecen puestos con dulces que traen historias: roscos, turrones artesanos, mantecados y mazapanes. También aquí aparecen las hermandades, porque muchas colaboran con comunidades religiosas para poner a la venta estas delicias, cuyos beneficios se destinan a proyectos sociales y al mantenimiento del patrimonio artístico.
Este año, además, el ayuntamiento ha cedido puestos para que las cofradías puedan vender dulces conventuales. Es el caso de Escolapios, Salesianos, Rosario y Trabajo, instaladas en la plaza Bib – Rambla. Pero, por encima de todo, destacan los dulces de las Comendadoras de Santiago, distinguidas con uno de los Soletes de la Guía Repsol, que se pueden adquirir en el mismo convento realejeño o, de la mano de la Hermandad de la Oración en el Huerto, en la calle San Antón.
Belenes: arte, devoción y recreación popular
Los belenes que montan las cofradías son, muchas veces, miniaturas con alma: escenas cuidadas hasta el detalle, con figuras que parecen contar historias propias. En otros casos, se emplean figuras modernas con personajes absolutamente reconocibles, como el que en algunas ocasiones ha montado la hermandad de los Estudiantes, en el que los medios de comunicación cofrade de la capital han sido protagonistas.
Desde los tradicionales montajes en iglesias hasta propuestas en centros cívicos o escaparates, los belenes recuperan oficios antiguos (panaderos, alfareros, jornaleros) y los insertan en un pesebre que habla del pueblo. Será el próximo 14 de diciembre cuando la Federación de Cofradías dé a conocer las hermandades ganadoras del concurso de belenes que organiza cada año.
Actividades para los peques: fe, juego y creatividad
Las cofradías saben que el futuro se alimenta desde la infancia. Por ello programan cuentacuentos, manualidades para crear ornamentación navideña y talleres de pintura y escultura en miniatura. En muchos casos, las actividades están pensadas para que los niños conozcan la historia de la hermandad: visitas guiadas por la casa de hermandad, explicaciones sencillas sobre las imágenes y juegos didácticos que convierten al templo en un aula viva. Tampoco faltan excursiones o jornadas lúdicas en Juveandalus o la participación en la Cabalgata de Reyes.
Entre tradición y comunidad: el latido social de las cofradías
Más allá del folklore y la estampa navideña, la actividad cofrade en Granada estos días cumple una función social imprescindible. Las hermandades actúan como nodos comunitarios: gestionan ayudas, organizan meriendas para mayores, coordinan voluntariado y, por supuesto, sostienen iniciativas culturales que mantienen viva la memoria local. La Navidad se convierte así en un tiempo para abrir puertas: no solo de las iglesias, sino de la casa común. También proliferan las iniciativas solidarias pensadas por y para los pequeños: recogidas de juguetes, cartas a familias necesitadas y mercados benéficos donde lo recaudado se destina a comedores sociales. La pedagogía cofrade, en Navidad, busca formar corazones generosos.
Por eso, para muchos granadinos, asistir a una zambomba o comprar un dulce conventual ya no es solo una tradición: es una manera concreta de sostener la red de apoyo que se activa cuando más se necesita. La cofradía, que durante la Semana Santa brilla por sus pasos y ecos solemnes, en Navidad muestra otra cara: la de la cercanía.
Granada en diciembre no se reduce a luces y escaparates; late en plazas, en conventos donde el aroma de la repostería se mezcla con el humo del incienso, en belenes donde se reconoce la historia de la gente. Las cofradías, lejos de recluirse en los pasos, se extienden en actividades que recuperan el sentido comunitario de la Navidad: celebrar, enseñar, ayudar y, por supuesto, cantar.
Por eso, entre zambombas, palillos y panderos, alegría, que ha nacido Dios, los cofrades ansiaremos que llegue enero y los primeros ensayos de costaleros y cuando Tito Ortiz pronuncie el Pregón de la Semana Santa ya sabremos que la alegría del Nacimiento se perfeccionará con los días más bonitos del año.

