Ramón Díaz formó parte de las categorías inferiores del CB Granada como jugador y entrenador. En 2013 se marchó rumbo a México para ser ayudante del también granadino Sergio Valdeolmillos en el combinado nacional, con el que ambos consiguieron los mejores resultados de su historia.
Díaz ha continuado en el país azteca hasta su fichaje por Covirán, dirigiendo al principal proyecto de baloncesto del país, los Capitanes de Ciudad de México, primero en la liga nacional y posteriormente en la G-League, la liga de desarrollo de la NBA.
En esta entrevista, realizada a medias entre los aficionados que nos enviaron sus preguntas y la redacción de GRXactualidad, este granadino de pura cepa nos deja claro qué ha regresado a su tierra para lograr los máximos objetivos deportivos. Y todo ello con dos ideas que destacan por encima del resto: su desbordante ilusión y su capacidad de motivación.
Preguntas de Alhambasket
Pregunta: Si tuviera que describir en pocas palabras el carácter de este equipo, ¿cómo lo haría?
Respuesta: Ganador. Este equipo tiene algo que indica un carácter ganador. Es un equipo de lucha y de garra. Estoy muy sorprendido desde el día uno por lo ilusionados y motivados que están. Si hablas con ellos, te lo transmiten. Si entrenas con ellos, te lo transmiten. Yo intento hacer que tengamos los pies en la tierra porque tenemos claro desde el club y desde mi posición cuáles son los objetivos reales de este equipo, pero transmiten esa ilusión. Estamos entrenando de una forma que es difícil no creer en tu equipo, no ver esa sensación o sentirla porque es muy bonito lo que estamos viendo aquí en tan poco tiempo.
P: ¿Ser granadino ayuda o pesa? ¿Nota una presión extra por entrenar en casa?
R: No. No noto ninguna presión extra. Lo que sí que tengo es una responsabilidad como granadino, como gran amante de este equipo, del club que me lo dio todo cuando era un niño chico. He jugado y entrenado en todas las categorías y estar ahora al frente del primer equipo me transmite esa responsabilidad de querer hacerlo bien. Pero presión, ninguna. Los entrenadores ya tenemos la suficiente presión de tener que ganar partidos.
Hay una cosa que a veces es un poco injusta y es que no se premia nuestro trabajo, sino la victoria o la derrota. Y eso es lo que marca ser entrenador. A mí me encantaría transmitir a la gente todo lo que se vive aquí dentro. Desde el primer día que empezamos a trabajar juntos se empezó a generar esta atmósfera que si la gente viniera aquí y lo viera, realmente entendería de lo que estoy hablando. Estoy muy motivado e ilusionado por ser entrenador del Covirán Granada y, por supuesto, con ese punto de responsabilidad y querer hacerlo bien.
P: ¿Cómo convencería a un granadino para que se haga abonado del Covirán Granada?
R: El día que venga es imposible que dijera ‘no’. Hay tanta ilusión alrededor del club, en los jugadores, en Óscar (Fernández-Arenas) y en las oficinas que es imposible no enamorarte de esto que se está sintiendo aquí en la cancha. Queremos trasladar toda esta ilusión a nuestro juego. Cuando empecemos a ejecutar todo bien y lleguen las victorias vamos a tener cada vez más gente que va a querer ser parte de esto.
Todo el mundo es bienvenido y ojalá que no solo seamos los 7.000 y pico abonados que tenemos a día de hoy, sino que sea una ciudad volcada con un proyecto. Cuando esto ocurra, el proyecto será más grande y tendremos la posibilidad de llevar esto a otra escala muy diferente, algo que deseamos todos los granadinos.

Preguntas de la afición
P (Jesús García): Con el ritmo que quiere imponer al juego, ¿podemos esperar rotaciones largas?
R: Depende del partido. En pretemporada estamos intentando tener una defensa súper agresiva y un ritmo de ataque súper alto. ¿Esto vamos a ser capaces de trasladarlo durante los 40 minutos de los partidos? Este es mi objetivo, pero no sé si en algún momento tendremos que realizar diferentes ajustes ofensivos y defensivos. Ya estamos trabajando en diferentes variantes por si no es eficiente esa manera de jugar. A día de hoy estamos jugando a ese ritmo y están saliendo las cosas bien pero no podemos solo tener un plan A. Necesitamos más planes.
A partir de ahí, dependiendo de la exigencia física del partido, las rotaciones tendrán que ser un poco más cortas. Y si nos vamos a un plan más conservador, las rotaciones serán más altas y veremos jugadores durante siete u ocho minutos consecutivos dentro de la pista.
P (Frank): ¿Cómo solventará ir con un solo manejador primario cuando la tendencia es tener dos equipos? ¿Asume el riesgo de una plantilla con solo dos bases ante la posible lesión de alguno de ellos?
R: Tenemos dos bases puros pero contamos con un jugador como Jovan Kljajic que puede hacer perfectamente la opción de ‘combo’ y que puede jugar al ‘1’, al ‘2’ o incluso al ‘3’. En algunos momentos de los partidos, Jovan va a ser ese segundo manejador y cuando Matt Thomas juegue en el ‘2’ él podría ocupar el ‘3’. Y si Matt no está en la cancha, podríamos jugar con dos manejadores puros. La segunda manera de solventar esto es utilizar la posición de ‘4’ con Luka Božić y Beqa Burjanadze mediante jugadas que les hagan llegar mucho balón interior.
P (Pablodm): ¿Qué tal ha vivido el cambio de estructura, pasando del entorno NBA / G-League a un club más familiar? ¿Qué tiene de positivo y qué echa de menos?
R: Ambos clubes tienen un ambiente familiar. No ha habido un gran cambio porque en México teníamos un equipo con unos valores y costumbres que nos acercaban a ese concepto de familia. He intentado trasladar muchas ideas de la metodología del día a día que me sirvieron y me han ayudado a triunfar en el baloncesto de allí. Y, por supuesto, sin olvidar dónde estoy para adaptarme al tipo de jugadores y al club que somos.
P (Conrado): Si alguien, por muy bueno que sea, no hace piña, ¿lo castiga?
R: Hacer piña es un término demasiado subjetivo. Si alguien tiene un comportamiento que no es adecuado para que el equipo siga en la línea que yo quiero de crecimiento, de trabajo conjunto y de priorizar lo colectivo sobre el individualismo, por supuesto que se castiga. Ahora bien, si se trata de un error puntual de algún jugador pensando que es la mejor solución, no se castiga. Se fortalece con un refuerzo positivo y se intenta cambiar la actitud. Todos tenemos derecho a equivocarnos y yo seré el primero en equivocarme millones de veces. Lo único que aquí se castiga es no creer y no trabajar en la línea de que el equipo es lo más importante. Porque el objetivo real es lo que queremos conseguir con el Covirán Granada.
P (Ryuu Nazarí): El día que no estén los triples, ¿cuál es el plan B?
R: Vamos a jugar con un volumen alto de tiro de tres y puede haber días en los que no estemos acertados. Pero cuando me refiero a un ritmo alto en los seis u ocho primeros segundos de posesión, no hablo solo de triples. Los tres tiros más eficientes en baloncesto de hoy son los tiros dentro de la pintura, los tiros libres y los triples desde la esquina. Y eso no lo digo yo. Lo dice el ‘data’ del baloncesto. Antes de buscar ese volumen de tiro de tres queremos que ese ritmo algo nos permita generar situaciones de canastas fáciles, además de hacer llegar mucho balón interior sobre Luka y Beqa, que nos dará opciones de ir pronto a la línea de tiros libres.
Si eso no funciona y no estamos metiendo tiros de tres, el plan B es generar desde el poste bajo en media cancha con Luka y Beka o utilizar a Elias Valtonen, que en Finlandia ha hecho este año un grandísimo trabajo como manejador secundario, y crear situaciones de mano a mano y bloqueo directo donde he visto que es muy eficiente. Este equipo va a tener un plan B y un plan C si ese volumen de tiro de tres no es el adecuado para ganar.
Preguntas de GRXactualidad
P: ¿Cómo vivió todo lo que pasó este verano, cuando el equipo mantuvo su plaza en ACB?

R: Fueron momentos difíciles. Yo tenía claro que quería ser el entrenador del Covirán Granada, estuviéramos donde estuviéramos. Una vez que decidí quedarme esa era mi mentalidad y me daba igual que fuéramos Primera FEB o ACB. Está claro que la ACB siempre es un extra de motivación, pero, sinceramente, no pensaba que íbamos a estar en ACB, especialmente al principio del verano. Ver cuánto se había gastado Betis para conseguir el ascenso y pensar que una ciudad como Sevilla dejara escapar esa oportunidad de estar en la ACB no entraba en mi cabeza.
Cuando empezaron a llegar rumores y noticias de que Betis podría no salir en ACB empezaron las dudas. En ese momento decidimos paralizar la construcción del equipo para Primera FEB, cuando ya teníamos cinco o seis apalabrados a punto de firmar. Fueron 20 o 25 días de incertidumbre, desde que paramos los fichajes hasta que sabemos que somos ACB, en los que veíamos a muchos jugadores firmando con otros equipos y no sabíamos si estábamos haciendo bien esperando o si nos estábamos equivocando. No fueron días fáciles.
Una vez pasado ese tiempo, teníamos muy claro qué tipo de equipo queríamos construir, cómo queríamos jugar y qué equipo necesitábamos. Este proceso fue sencillo gracias al increíble trabajo de todo el grupo, liderado por Eloy Almazán desde la parte deportiva, además de todo mi staff que ha realizado un gran trabajo para analizar jugadores que realmente pudieran adaptarse a nuestra filosofía de juego. Óscar ha hecho un trabajo increíble desde las oficinas para buscar el mayor presupuesto posible para fichar a esos jugadores. Y, también, tener un poquito de paciencia. A veces, el jugador que parecía imposible en junio acaba llegando en septiembre, como ha sido el caso de Matt Thomas. Estoy muy contento por cómo se gestionó toda esta situación y, sobre todo, con el equipo que hemos podido construir. Sé que lo digo mucho, pero llevo la ilusión como bandera.
P: ¿Cuáles son sus sensaciones de estrenarse como entrenador en ACB?
R: Muy positivas. En los test que hemos tenido en pretemporada con equipos de la parte alta de la tabla, como Murcia o Unicaja, hemos competido de tú a tú durante muchos minutos y eso nos hace pensar que todo lo que estamos trabajando aquí tiene sentido y que vamos en la línea correcta. Alguien me puede preguntar: “¿Todo esto es suficiente?” Eso dependerá de cómo de competitivos podamos llegar a ser. Yo tengo claro que mi meta es ser cada día mejor. Este equipo puede dar mucho más de lo que está dando a día de hoy y voy a empujar y a seguir trabajando muy fuerte para intentar sacar el máximo del equipo. Estoy convencido de que vamos a llegar al principio de temporada siendo muy buen equipo, Después habrá que ver esa victoria/derrota que marca al entrenador y los comienzos de la temporada. La ilusión y la sensación de positivismo de que vamos a empezar bien se palpa.

P: Primer acto de la temporada en el Palacio de Deportes el cinco de octubre ante el Joventut. ¿Qué le pide a sus jugadores? ¿Y a los aficionados?
R: A mis jugadores les pido solo una cosa. Que trasladen a la pista todo el trabajo de las seis semanas que vamos a tener de preparación. Muchas veces llega la competición y queremos hacer algo más. Yo no les pido eso. Vamos a tener seis semanas para trabajar y lo estamos haciendo muy bien, así que lo que quiero es trasladar nuestro día a día a la cancha. Estoy seguro que eso nos bastará para competir a un altísimo nivel.
Y a la afición le pido que se vuelque con el equipo desde el primer minuto. Vamos a tener buenos momentos pero en los malos es cuando más los vamos a necesitar. Ellos son una parte muy importante en esas victorias que a veces penden de un hilo. Quiero que desde el primer día, desde el primer segundo, sientan que son una parte imprescindible de este equipo. Gracias a su apoyo y a su empuje nos van a ayudar a conseguir muchas victorias.

