El Partido Popular de Andalucía ha celebrado este domingo 8 de marzo la séptima edición de los premios «Ellas cambian Andalucía» con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, un acto que ha contado con la presencia del presidente Juanma Moreno.
Una de las mujeres que han recibido este reconocimiento ha sido la granadina Concha de Luna, consejera delegada de De Luna Group y vicepresidenta de la Confederación Granadina de Empresarios (CGE). De Luna lidera junto a sus hermanos una empresa familiar centenaria, impulsando el desarrollo económico y social de Granada con compromiso y visión de futuro.
Este compromiso con Granada y con los granadinos ha quedado especialmente visible en momentos de dificultad, como durante la pandemia, cuando el Gran Hotel Luna de Granada se puso a disposición de profesionales sanitarios, o en la emergencia provocada por la borrasca Leonardo, cuando acogió a vecinos realojados de Dúdar. A ello se suma la creación de la Fundación Vicente de Luna como cauce estable para la acción solidaria del grupo.
En esta entrevista exclusiva con GRXActualidad, conversamos con Concha de Luna sobre este reconocimiento, sobre su carrera profesional, además de otras cuestiones como el liderazgo femenino, el mundo de las empresas y su relación con Granada.
Acaba de recibir el premio “Ellas cambian Andalucía”. ¿Qué significa para usted este reconocimiento?
Lo recibo con muchísima gratitud, pero también con un profundo sentido de la responsabilidad. Para mí no es un reconocimiento individual, sino un premio que habla de una forma de entender la empresa: con compromiso, con vocación de servicio y con la convicción de que generar empleo estable y contribuir al desarrollo de tu tierra también es una manera de transformar la sociedad. Que además llegue después de otros reconocimientos recientes lo vivo con emoción, pero sobre todo como un estímulo para seguir trabajando con la misma exigencia y humildad.
Su trayectoria empresarial está muy ligada a Granada. ¿Qué papel ha jugado esta ciudad en su forma de entender la empresa y el liderazgo?
Granada lo ha sido todo. Es mi raíz, mi referencia y también la medida con la que interpreto la empresa. Aquí he aprendido que liderar no es solo crecer, sino permanecer, cuidar, devolver y tener visión de largo plazo. Granada te enseña a valorar la identidad, el esfuerzo silencioso y la importancia de construir proyectos sólidos que respeten el entorno y aporten valor real. También me ha reafirmado en una idea: esta provincia tiene un potencial enorme, pero necesita ambición, mejores infraestructuras y una alianza real entre empresa e instituciones para dar el salto que merece.

Está al frente de Luna Group, un grupo empresarial que se ha convertido en referencia en el sector hotelero. ¿Cuál diría que ha sido la clave para consolidar el proyecto y hacerlo crecer?
La clave ha sido combinar legado y modernización. Somos una empresa familiar con más de un siglo de historia, y eso te da unos valores muy sólidos: constancia, prudencia, trabajo y visión patrimonial. Pero al mismo tiempo hemos entendido que había que evolucionar, profesionalizar la gestión, diversificar actividades y adaptar la propuesta a lo que hoy demandan el cliente y el mercado. En el ámbito hotelero, eso significa apostar por experiencia, servicio, localización, producto bien definido y una cultura empresarial donde el detalle y la cercanía importan. Crecer con sentido, sin perder el alma del proyecto, ha sido fundamental.
En Andalucía cada vez hay más mujeres liderando empresas y proyectos. ¿Qué cree que ha cambiado en los últimos años para que esto esté ocurriendo?
Creo que han cambiado varias cosas a la vez. Por un lado, hay una generación de mujeres muy preparadas, con trayectoria y con capacidad de gestión contrastada. Por otro, la sociedad y el tejido empresarial van entendiendo cada vez más que el liderazgo no tiene género, sino talento, criterio y resultados. Aun así, no creo que el camino esté completado. Se ha avanzado, sí, pero siguen siendo necesarias más oportunidades reales, más conciliación efectiva y menos obstáculos invisibles. El progreso llega cuando el mérito encuentra espacio para desarrollarse con normalidad.
El turismo y la hostelería han vivido años muy exigentes. ¿Cuál ha sido el momento más difícil que ha tenido que afrontar como empresaria y qué aprendió de él?
Sin duda, la pandemia fue uno de los momentos más duros. Fue una etapa de enorme incertidumbre en la que hubo que tomar decisiones complejas, proteger equipos, sostener la actividad y, al mismo tiempo, intentar ser útiles a la sociedad. En esos momentos descubres que la empresa no puede limitarse a mirar su cuenta de resultados: también tiene que responder cuando su entorno la necesita. Aprendí que el liderazgo se mide especialmente en las crisis, que la flexibilidad es esencial y que los valores de una compañía se ponen realmente a prueba cuando todo se complica.
Luna Group continúa expandiéndose con nuevos proyectos dentro y fuera de la provincia. ¿Qué objetivos estratégicos se marca para los próximos años?
Nuestro objetivo es seguir creciendo de manera ordenada y coherente con nuestra identidad. La compañía está en una fase de expansión hotelera clara, con aperturas y nuevos proyectos en distintas plazas andaluzas, y eso demuestra que hay un modelo consolidado y replicable. Pero el crecimiento, por sí solo, no basta: queremos que vaya acompañado de calidad, innovación, sostenibilidad, diferenciación del producto y una experiencia cada vez más cuidada para el cliente. También queremos seguir fortaleciendo nuestra estructura para que cada nueva incorporación sume valor al conjunto.
Granada vive un momento importante en términos de posicionamiento turístico y cultural. ¿Qué oportunidades cree que tiene la ciudad para crecer en el sector turístico en la próxima década?
Granada tiene una oportunidad extraordinaria si sabe ordenar bien su crecimiento. Tiene marca, tiene singularidad, tiene capacidad para atraer un visitante de calidad y tiene margen para diversificar mejor su oferta. Veo grandes oportunidades en la mejora de la conectividad, en la redistribución de flujos hacia toda la provincia, en el turismo experiencial, en la digitalización y en un modelo más equilibrado, donde el crecimiento vaya de la mano de la sostenibilidad y del bienestar urbano. Granada puede crecer mucho, pero debe hacerlo con planificación, con inteligencia y con ambición compartida.
Muchas jóvenes empresarias la ven como un referente. ¿Qué consejo le daría a una mujer que hoy quiere emprender en Granada?
Le diría que crea en su proyecto, que se forme muy bien, que no tenga miedo a rodearse de gente mejor que ella en determinadas áreas y que entienda que emprender no es correr, sino resistir, aprender y tomar buenas decisiones. También le diría que Granada merece proyectos valientes y que aquí hay espacio para emprender con identidad propia. No hay que esperar el momento perfecto; hay que prepararse, empezar y ser muy constante. El talento necesita determinación, pero también paciencia.

Uno de los grandes debates actuales es la conciliación entre vida personal y profesional. ¿Cómo lo ha gestionado usted a lo largo de su carrera?
La conciliación no ha sido algo sencillo ni automático. En mi caso ha sido fruto de mucho esfuerzo, de asumir responsabilidades desde muy joven y de aprender a sacar adelante los proyectos incluso en momentos complejos. Ha habido etapas en las que el trabajo exigía una dedicación total, y eso implica sacrificios personales que forman parte del camino empresarial.
Con el tiempo aprendes a organizarte mejor, a priorizar y a rodearte de un buen equipo, pero la realidad es que emprender y liderar una empresa exige constancia, capacidad de sacrificio y una gran determinación. Al final, lo importante es mantener la convicción en lo que haces y tener la fortaleza necesaria para seguir adelante incluso cuando el camino se vuelve más exigente
El premio también reconoce el compromiso con el desarrollo social. ¿Qué papel cree que deben tener las empresas en la sociedad más allá de generar empleo y riqueza?
Las empresas tienen una responsabilidad mayor que la puramente económica. Por supuesto que crear empleo y riqueza es esencial, pero también lo es contribuir a una sociedad más cohesionada, más inclusiva y con más oportunidades. En nuestro caso, esa visión se ha canalizado también a través de la Fundación Vicente de Luna, que trabaja en ámbitos como la inclusión, la educación, la investigación o el apoyo a colectivos vulnerables. Yo creo en una empresa comprometida con su entorno, porque cuando una compañía crece desconectada de la sociedad en la que opera, en realidad está perdiendo parte de su sentido.
Si tuviera que vender Granada al mundo con tres palabras, ¿cuáles elegiría?
Auténtica, inspiradora y única. Es una ciudad que deja huella, que tiene personalidad propia y que ofrece una experiencia difícil de replicar. Y eso, en un mercado turístico cada vez más competitivo, es una fortaleza enorme.

Después de este reconocimiento… y el de los Premios Granainas. ¿Cuál es el próximo sueño empresarial o personal que le gustaría cumplir?
Mi gran aspiración es seguir consolidando proyectos que generen valor duradero para Granada y para Andalucía. Me ilusiona que nuestra empresa siga creciendo, sí, pero sobre todo que lo haga sin perder su identidad, manteniendo el compromiso social y dejando una base sólida para el futuro. En lo personal, el mejor sueño sigue siendo poder mirar atrás y comprobar que el esfuerzo ha servido para construir algo útil, estable y valioso para los demás, como decía mi padre.

