El Consejo de Administración de Emasagra, empresa que gestiona el ciclo integral del agua en la capital y en catorce municipios del área metropolitana, y que está participada por el Ayuntamiento de Granada e Hidralia, ha dado luz verde a un presupuesto para el año 2026 que «mejora notablemente las ayudas disponibles para los colectivos más vulnerables y permitirá ampliar las bonificaciones a personas mayores que necesitan adaptar sus viviendas ante nuevas necesidades, a los autónomos, a los menores de 30 años y a las reconversiones de locales en viviendas».
Con estas medidas, la compañía calcula que, según ha informado el Ayuntamiento de Granada en una nota de prensa, se verán beneficiadas más de mil familias.
«Hemos aprobado un presupuesto expansivo buscando mayor rentabilidad social, sin perder de vista a las personas, que siempre están en el centro de nuestra toma de decisiones», ha afirmado la presidenta de Emasagra y alcaldesa de la capital granadina, Marifrán Carazo.
La regidora granadina ha apuntado que «nuestra empresa vuelve a ser pionera, ya que es la primera de su sector en aplicar estas nuevas bonificaciones», que se suman a las ya vigentes para pensionistas y jubilados, desempleados, familias numerosas, personas con discapacidad con un grado igual o superior al 65%, o víctimas de violencia de género, entre otras.
El presupuesto de Emasagra también recoge el esfuerzo inversor de la empresa encaminado a «mejorar la eficiencia hídrica de los territorios donde opera y a consolidar el hito alcanzado este año de lograr la autosuficiencia energética en todas sus instalaciones y el ahorro de costes que ello conlleva, al tiempo que garantiza que Granada siga siendo una de las capitales andaluzas con el agua más barata, gracias a que la revisión tarifaria para 2026 sólo contempla un ajuste basado en el incremento anual del IPC, del 2,7 por ciento, idéntico al del ejercicio anterior y tras una década de mantener intactos los precios entre 2014 y 2024».
Gestión de crisis
Por otro lado, los consejeros de Emasagra han valorado el plan de acción y de contingencia desarrollado por la empresa el pasado mes de abril, durante el apagón eléctrico.
La gestión de la crisis generada ese día y la coordinación con los servicios de emergencia hicieron que los efectos negativos en el abastecimiento domiciliario fueran mínimos y sólo afectasen a «menos del 2%» de los abonados, especialmente en zonas elevadas de la capital y de algunos municipios del área metropolitana.
Emasagra, ante la posibilidad de que en un futuro se repitan incidentes de este tipo, está incluyendo mejoras constantes en ese plan de contingencia en materia de comunicaciones, ampliando la red de emisoras de radio; infraestructuras, reforzando los grupos electrógenos y las reservas de combustible; y procedimientos, actualizando planes de emergencia y continuidad, así como con nuevos protocolos de respuesta rápida.
De este modo, la compañía puede garantizar, en épocas de crisis, la prestación del servicio en todo el ciclo integral del agua y en todas las infraestructuras, incluidas las críticas.

