Endesa, a través de su filial e-distribución, ha detectado en Granada más de 2.500 fraudes eléctricos entre enero y junio, lo que supone una media de más de 14 al día y un consumo defraudado de más de 28 millones de kilovatios hora. El 51% de esa energía procede de plantaciones de marihuana, en su mayoría ‘indoor’, instaladas en viviendas o edificios con conexiones ilegales a la red.
Riesgos para el entorno
La compañía advierte de que la manipulación de instalaciones eléctricas para cometer estos fraudes genera riesgos graves de electrocución e incendio, afectando no solo a los autores, sino también a su entorno. De hecho, en los últimos años se han producido accidentes con heridos y fallecidos relacionados con este tipo de delitos.
Además del peligro para la seguridad ciudadana, el fraude eléctrico supone un coste económico para todos los consumidores a través de la factura y deteriora la calidad del suministro.
El principal foco de este problema son las plantaciones ‘indoor’ de marihuana, que emplean instalaciones sofisticadas enganchadas ilegalmente a la red y con elevados consumos eléctricos constantes. Estas instalaciones pueden consumir lo mismo que 80 viviendas de 100 m².
Según el Informe Europeo sobre Drogas 2025, España acapara el 73% de las incautaciones de marihuana de la UE, muchas cultivadas en este tipo de plantaciones.
14 plantaciones desmanteladas a la semana de media
Solo en Granada, entre enero y junio se han desmantelado 385 plantaciones ‘indoor’, una media de 14 por semana, y se ha recuperado un volumen de 14,5 millones de kWh de energía defraudada.
Endesa colabora con las Fuerzas de Seguridad para combatir este problema, reforzando su actuación con un acuerdo con la Comisaría General de Policía Judicial. También emplea inteligencia artificial (IA), machine learning y deep learning, junto con datos meteorológicos y patrones de consumo, para detectar fraudes de forma más precisa.
España sin penas de cárcel
Además, la compañía destaca que España es el único país de su entorno (en comparación con Francia, Portugal, Italia o Alemania) que no impone penas de cárcel por el fraude eléctrico, ni contempla agravantes, ni tiene en cuenta la reincidencia, incluso cuando el delito esté vinculado al cultivo masivo de cannabis o haya provocado incendios graves.

