Durante los próximos días 20 y 21 de febrero llega al Teatro Alhambra de Granada la obra más ambiciosa de Jokin Oregi, una mirada especialmente comprometida con la infancia que promete no dejar indiferente a ningún adulto.
Las entradas para ver «¿Dónde están los niños?» están disponibles en la página web oficial del Teatro Alhambra desde 18 euros (anticipada) y 20 euros (general).
Marie de Jongh y su fundador Jokin Oregi
El autor reconocido por su relevante trayectoria en el teatro para las familias y la infancia se lanza a un nuevo reto junto a su compañía Marie Jongh. Un espectáculo donde el foco cambia y se dirige directamente al público más adulto. Él mismo, subraya que ha abordado el tema de manera natural después de estar durante años observando el mundo infantil para comprender sus necesidades y saber cómo acompañarlas.
En este sentido, Oregui, interpela a los adultos para invitarles a una reflexión colectiva, ya que con frecuencia nos sorprenden las actitudes de los niños como si no tuvieran relación con nosotros. Olvidamos con rapidez al niño que un día fuimos, como si esa parte de nosotros hubiera desaparecido y sin ser conscientes de que los niños son, en realidad, nuestro espejo: sus miedos, angustias y fragilidades son también los nuestros.
¿Dónde están los niños?
La pieza aborda un tema de plena actualidad: la salud mental infantil y la responsabilidad colectiva que tenemos como sociedad. Más allá de ello, la obra se construye como un relato coral del mundo adulto, en el que los espectadores acaban reconociéndose en los distintos personajes que forman parte de la historia. En escena no aparecen actores ni actrices que interpreten a los niños: los personajes adultos interactúan con ellos como si estuvieran presentes, pero el público nunca llega a verlos.
El punto de partida del espectáculo se sitúa en la consulta de una psicóloga. Madi, una niña de ocho años, acude a terapia con Leire, la psicóloga que la atiende. La niña no se encuentra bien y ni sus padres ni la profesional logran comprender qué sucede en su cabeza. Madi permanece en silencio, cerrada, y esa inquietud se convierte en el principal motor de la obra.
En última instancia, ¿Dónde están los niños? plantea que tanto dentro como fuera de la consulta psicológica, a través de los personajes adultos que toman la palabra, es la propia sociedad la que debería ocupar el lugar del paciente.
Se trata de una propuesta muy cercana a la narraturgia, una forma de creación ampliamente desarrollada en Europa en la que una presencia mínima de diálogo queda estrechamente vinculada a la narración. Su estructura recuerda al arte del cuentacuentos o a la figura del narrador de historias que podría definirse como una expresión esencial del teatro en la que un grupo de personas se reúne en torno a alguien que comparte relatos y anécdotas, dando lugar a mundos misteriosos y a vínculos casi sagrados.

