La naviera Ria de Arosa ha posicionado en el Puerto de Motril un segundo remolcador de 50 toneladas de tiro. Se trata del Blanca S, con una eslora de 24 metros y 10 de manga, que sustituye al Paula S, de 25 toneladas.
“Esta nueva incorporación viene a dar respuesta al objetivo que perseguía el puerto de contar con medios suficientes y con capacidad de dar respuesta al aumento de los tráficos y, por tanto, del tamaño de los buques”, ha argumentado el presidente de la Autoridad Portuaria de Motril, José García Fuentes, que ha añadido además el “plus de seguridad que se le da a las maniobras de atraque y desatraque”.
Crecimiento del 7,14% en el tráfico de mercancías
El Puerto de Motril ha cerrado el primer semestre del año con un crecimiento acumulado del 7,14% en el tráfico de mercancías, consolidando de esta forma su posición como infraestructura clave en la fachada sur del Mediterráneo. Así, a 30 de junio el total asciende a 1.480.670 toneladas. El aumento se ha debido, principalmente, a la mercancía general que se exporta desde Motril a bordo de los ferris que operan las líneas marítimas regulares y al buen rendimiento de las empresas mineras de la provincia de Granada que exportan a Europa y terceros países.
“Estos resultados reflejan el fortalecimiento de las conexiones comerciales con los puertos de Melilla, Nador, Alhucemas y Tánger-Med y la confianza de los operadores logísticos, las empresas exportadoras y las navieras en el funcionamiento y eficiencia del enclave portuario granadino”, ha destacado García Fuentes.
Respecto al granel sólido, los principales incrementos se han dado en los minerales que se extraen de las canteras de la provincia de Granada, que ven en el Puerto de Motril la mejor opción para la exportación. En el acumulado hasta junio el crecimiento ha sido del 29,8% y un total 168.453 toneladas.
Según informan desde la Autoridad Portuaria en sendos comunicados remitidos a GRXactualidad, estos datos avanzan en línea con la ‘Estrategia para una Minería Sostenible en Andalucía 2030’ (EMSA 2030), un marco de referencia para la planificación de la actividad minera en Andalucía, que promueve un enfoque sostenible basado en aspectos ambientales, económicos y sociales.
Esta estrategia, aprobada por el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, busca impulsar una minería responsable, conectada con las nuevas políticas industriales europeas, españolas y andaluzas, y alineada con la transición ecológica.

