Ecologistas en Acción ha denunciado públicamente la “saturación” que han sufrido los ríos del espacio natural protegido de Sierra Nevada durante el verano, potenciada “por la publicidad y el reclamo en redes sociales”.
En una nota de prensa recogida por Europa Press este miércoles, 16 de julio, la asociación ecologista ha señalado, en particular, la situación de los parajes del área recreativa del río Dílar y la ruta de Los Bolos, en torno al río Dúrcal, dentro del Parque Natural de Sierra Nevada.
Ecologistas en Acción pide regulación en los ríos
“Se llenan de visitantes” y “esta gran afluencia de personas, que ha ido aumentando año tras año y se disparó tras la pandemia de la COVID-19, ha alcanzado niveles preocupantes, sin que las administraciones tomen cartas en el asunto”, han lamentado desde Ecologistas en Acción.
En estas fechas tan calurosas, especialmente los fines de semana, se ha vuelto habitual ver “cómo cientos de personas invaden por completo tramos de ríos a lo largo de varios cientos de metros”, han detallado desde esta organización.
“Como cualquier paraje natural, y más aún si está declarado como protegido, cuando alcanza niveles de saturación, su acceso y visita deben regularse a tiempo; de lo contrario, sufrirá deterioro y daños en sus valores naturales”.
Esta regulación requiere una evaluación previa de la capacidad de acogida o carga en estos tramos de río, “con el menor impacto posible para los ecosistemas y el mayor nivel de satisfacción para los visitantes”, han añadido desde Ecologistas en Acción.
Con la masificación desaparecen los recursos naturales
De lo contrario, “el recurso que atrae a los visitantes termina desapareciendo debido al grave impacto provocado por la saturación y el excesivo número de personas”, ya que “no existe espacio natural que resista estas masificaciones durante un tiempo tan prolongado”.
En el área recreativa del río Dílar —tramo donde habita la trucha común, especie autóctona que enfrenta diversas amenazas, como la pérdida de hábitat, y está catalogada como ‘en peligro de extinción’ en el ‘Libro Rojo de los Vertebrados Amenazados de Andalucía’— los visitantes, según la organización, “construyen presas para el baño, transformando el lecho”, y “ya es habitual ver tumbonas dentro del agua, sin que estas prácticas sean sancionadas”.
“Fuera del agua, la ribera y las márgenes están completamente compactadas y desprovistas de vegetación a consecuencia del constante pisoteo. Y, por si fuera poco, es frecuente ver perros sueltos y descontrolados, tanto dentro como fuera del agua”, han añadido.
En cuanto al tramo del río Dúrcal hasta el paraje de Los Bolos, “los visitantes se desplazan en masa siguiendo el cauce, afectando a la fauna acuática del lecho y a la vegetación de la ribera y las márgenes”.
“Este paso constante de personas durante todo el verano ahuyenta a la fauna —principalmente a las aves de ribera—, provoca la compactación del terreno y la aparición de calvas en la vegetación, y, en general, altera los ciclos biológicos y reproductivos de la flora y la fauna, precipitando la degradación de este tramo de río”, han concluido.

