Este artículo se lo quiero dedicar a Fran (@Ciscanito1973 en X).
Ayer comentaba en un post de X la canción de Bad Bunny, “Baile inolvidable”, hablando del partido; pero a MalaFollaskis (apodo en X) no le gusta esa canción, así que la cambio por esta otra a ver si le gusta más.
Con mínimas de 0 ºC y máximas de 12 ºC hemos pasado la semana en Granada; una semana de mucho frío. Para intentar calentar el ambiente, el Covirán Granada puso entradas a la venta para abonados a 10 euros. El objetivo: un Palacio lleno que arropara a los jugadores ante este clima.
Bajo mi punto de vista, la afición no respondió. Esta temporada, sin necesidad de ofertas, tuvimos: 7489 espectadores frente a la Penya, 7219 frente a Baskonia, 6397 frente a Valencia Basket, 7727 frente al Real Madrid, 7191 frente a Casademont Zaragoza, 7836 frente al UCAM Murcia, 6931 frente a Burgos y 7142 ayer frente a Surne Bilbao.
¿Qué está pasando? Analizando los datos es sencillo: la afición empieza fuerte apoyando a su equipo. Contra el Real Madrid el Palacio se llena por razones obvias; frente a UCAM hubo mucho desplazamiento visitante. Pero, por lo demás, estamos en la media de entrada. No se consiguió el objetivo del club: llenar el pabellón.
Esto se debe a los malos resultados que arrastra el equipo. La afición no se siente identificada ni tiene ya ganas de apoyar, salvo en momentos puntuales, como ocurrió ayer con alguna decisión arbitral.
Un ambiente gélido
Ayer necesitábamos una victoria en casa, igual que nos hacía falta contra Burgos o Zaragoza. También necesitábamos una afición dándolo todo, pero el ambiente era frío desde el inicio. La gente está cansada: llevamos un 1-16, el peor arranque de un equipo ACB. Muchos acuden al Palacio sabiendo que vamos a perder, y con esa premisa es complicado gritar y animar.
¿De quién es la culpa? ¿De la afición, de Ramón, de Arturo, de los jugadores o de la directiva? Vamos por puntos:
● La afición: No creo que sea su culpa. Hay aficionados que seguimos gritando y apoyando pese al 1-16, pero no podemos pedir que todos sean iguales. Para que el público esté a tope necesita una alegría, victorias y motivos para creer. Ahora mismo, eso no existe. No culpemos a la afición. En los ascensos es fácil estar; en los momentos difíciles —y hablo por la parte que me toca— no lo es tanto, pero siento que el equipo necesita mi apoyo más que nunca.
● Ramón: Él llegó a Granada con una idea de juego que quería implementar en ACB y, claramente, no ha funcionado. Ya sea por el perfil de los jugadores o porque ese estilo no encaja en la liga. Pero, ¿quién soy yo para culparlo? ¿Acaso soy entrenador? Solo soy un aficionado que disfruta con los tapones de Amida Brimah o viendo a Jasel Pérez flotar en el aire a lo Michael Jordan. No soy capaz de analizar la táctica a ese nivel. Como me dijo mi amigo Juanma (@Chiquidatos futbol en X) citando a Trifón Poch: “Los aficionados os quedáis con el alley-oop o el tapón; nosotros, los entrenadores, vemos lo que ocurre al otro lado de la pista analizando los fallos”.
● Arturo: ¿Qué deciros de él? Si a mí, con 33 años, me dicen que voy a entrenar a un equipo ACB, no me lo pienso. Creo que Arturo ha devuelto al equipo su esencia y el juego que nos caracteriza; está haciendo un buen trabajo. Pero no es fácil: coges al equipo 1-13, te enfrentas a Barcelona y Unicaja, y en tu estreno en el Palacio pierdes en la prórroga. Me gustan sus ganas de comerse el mundo. Quizás no sea el mejor entrenador del planeta, pero es el nuestro y debemos apoyarlo.
● Los jugadores: ¿Son los culpables? Son profesionales. La mayoría viene a Granada para lanzar su carrera. Me extraña que no quieran dar su mejor versión o que no les duela perder. Cualquiera que haya practicado un deporte sabe que siempre quieres ganar; otra cosa es que no des más de ti.
● La directiva: ¿Alguien cree que el club se niega a crecer en presupuesto o que no quieren más patrocinadores? ¿Qué fichan a alguien pensando que será malo? Se habla de autocrítica o de que fichan a «amigos». Si no estamos dentro del club para saber cómo se trabaja o qué dinero manejan, entiendo que hacen lo mejor que pueden. Eso sí, en comunicación creo que a veces se han dado excusas poco convincentes, aunque quizás prefieran llevarse ellos los palos antes que señalados como Eloy.
A todos nos gusta jugar a ser directores deportivos o entrenadores, criticando lo que haríamos en su lugar. Todos sabemos mucho de baloncesto, pero muy pocos se dedican a ello profesionalmente.
Mirando al futuro
La temporada está acabada. No matemáticamente, pero sí en la práctica. Ahora debemos ir al Palacio a disfrutar, sin la presión de la permanencia; ir solo por el placer de ver baloncesto, comentar la jugada con el vecino de asiento y conocer a las aficiones rivales. Toca empezar a reconstruir un equipo y una afición que nos hará falta la temporada que viene en Primera FEB.
Como decía la canción de Los Planetas que da título a este artículo:
«Y que quiero que sepas / Que ha sido un infierno estando contigo / Que por poco no acabas conmigo / Pero soy difícil de matar»
Soy difícil de matar. Resurgiremos como el Ave Fénix que representa a nuestro equipo. Volveremos más fuertes, afición y equipo unidos. Y como decía otra banda granadina, Lori Meyers: al final, siempre brilla el sol.
«Es tan frágil como existir / Y sobrevivir hasta que llega el final / Es tan fácil como dividir / Como suprimir todo lo que nos da / Pero siempre brilla el sol, no lo decidimos / Pero siempre da calor» ¡Vamos afición, vamos equipo, vamos Covirán! ¡Volvamos a creer!

