Tercer partido en el Palacio, contra Valencia Basket, equipo EuroLeague, primer equipo de la clasificación ACB, 5 victorias de 5 posibles, campeón de la Supercopa Endesa… Covirán Granada, 5 derrotas de 5 posibles, último de la liga.
“Nos van a meter 120 fácil”.
“No debemos olvidar quiénes somos, somos Granada”.
“Tenemos que venir a disfrutar de estos equipos que juegan en el Palacio y que podemos disfrutar de ellos otro año más.”
Son los comentarios que se escuchaban en la grada.
Regreso del mago (como apodaron nuestros amigos de “Partidito en la cumbre”), regreso de D. Lluís Costa ante su afición. Salió hace un año y medio y volvió el Mesías. Volvió, y vaya si volvió. Volvió para revitalizar a un equipo, a una afición que estaba hundida. Y comenzó el partido 0-2 para Valencia. “Nos van a hundir.”
Pero apareció el hijo pródigo, la leyenda, apareció Lluís Costa, ese jugador, esa persona maravillosa para levantar el Palacio en solo 30 segundos. Dos triples levantaron a la afición y la conectaron con el equipo. Un tercer triple al siguiente minuto y la afición, esa que tanto lo quiere, comenzó a jugar también.
Valencia se enfrentaba a 6 jugadores, difícil para cualquier equipo, por mucho que seas EuroLeague, por mucho que seas Valencia Basket, por mucho que tengas a Joan Roig detrás, por muchos millones, nada pudo contra esos 6 jugadores que jugaron ayer domingo. Equipo y afición a tope y el primer cuarto lanzado.
Nadie se creía lo que veía, excepto aquellos que habíamos visto al equipo jugar en pretemporada y vimos a este equipo. Acabó el primer cuarto 28-17.
“No puede ser verdad.”
“Aún quedan 3 cuartos, contra Valencia es mucho tiempo.”
Comienza el segundo cuarto 28-21, después de dos canastas de Valencia y tiempo muerto de Ramón Díaz, parando el partido. Solo habían pasado 2 minutos de juego de este cuarto.
“Ya empiezan…” “Se acabó…”
Pasaron 5 minutos desde ese tiempo muerto y Covirán se colocaba 11 arriba. Otra vez la grada volvía a resurgir, hasta que, a falta de 1 minuto, López-Arostegui metía dos triples seguidos y un tiro libre para colocar el 40-34 a falta de 38 segundos.
Ramón vuelve a parar el partido, saque de banda y marcan jugada, sí, esa jugada que está dedicada a “Partidito en la cumbre”: pase de Rousselle a Matt Thomas y triple de Matt.
Las palabras de Ramón en estos dos tiempos muertos nunca las sabremos, porque, como él dijo en rueda de prensa, “no recuerdo qué les dije en esos tiempos muertos”. Lo que está claro es que tanto el equipo como la afición salieron espoleados después de parar el partido.
Y llegamos al descanso con un marcador de 43-36.
“Aún queda la segunda parte, nos van a hundir.”
«Valencia no puede seguir fallando tanto, no es normal y solo vamos 7 arriba.”
Comienza el tercer cuarto y López-Arostegui, con otro triple a los 10 segundos, colocaba a su equipo a solo 4 puntos, pero allí estaba Matt para contestar. Un Matt que no había tenido el acierto que se esperaba de él, hasta hoy: 3 triples en este tercer cuarto.
En este tercer cuarto Valencia no paraba de fallar, era un recital entre la defensa más agresiva de Covirán, que consiguió minimizar esos ataques de Valencia. En total, fallaron en este cuarto 13 tiros de campo y 6 tiros libres. Algo que un equipo EuroLeague no se puede permitir.
Y final del tercer cuarto: 64-53, 11 arriba para Covirán.
“Ay, que ganamos, no me lo creo.”
“Que no, que quedan 10 minutos, que son Valencia.”
“¡Pero si no hemos ganado a nadie! ¿Cómo vamos a ganarle a Valencia?”
Y así comenzaba el último cuarto. El tiempo pasaba, un minuto y medio, y Valencia seguía fallando.
Aparece el MVP del partido, aparece Luka Božić para levantarse desde el triple.
“¿Pero qué hace?” (decía uno desde la grada).
“¡Te ha callado la boca!” (le contestaba un joven de 12 años).
Triplazo de Božić. Era yo el que lo dijo, lo confieso, y mi hijo el que me contestó… La gente se echaba las manos a la cabeza: 14 arriba, pero aún quedaban 8:30 para el final.
Y apareció Jean Montero… 5 puntos en 30 segundos cuando quedaban 6:23 y marcador 69-63.
¿Y quién apareció? Sí, otra vez el MVP.
“¿Otra vez?” “No, no, no…” “¡VAMOOOOSSS!”
El público se vino arriba con el croata. Sin duda, y con permiso de Lluís, Rousselle y Valtonen, se ha convertido en uno de los ídolos de este humilde equipo.
Y Valencia seguía a lo suyo, fallando y fallando, y Covirán continuaba defendiendo, peleando cada balón, jaleado por una hinchada a la que le hacía falta ver esta intensidad en pista de sus jugadores.
Valencia podía ganar, pero tenía que superar a esos 6 jugadores que estaban dentro de la pista del Palacio (como me indicó hoy Sabino Martín, @sabMJ1975, en X).
Quedaban solo 2 minutos y Covirán iba 81-69, 12 arriba.
“¡Que ganamos!”
“Que aún quedan 2 minutos y ya sabemos lo que nos pasa al final de los partidos, no sabemos cerrarlos.”
Pero esta afición no iba a dejar que el equipo cayera esta vez. Ramón no lo iba a permitir. Se lo merecía: mucho sufrimiento después de 5 jornadas sin conocer la victoria. Pero estaba en casa, arropado, y su público se lo demostró una vez más.
Y llegamos al final del partido… Covirán ganó.
“Estoy llorando.” “¡Qué partidazo!” “No me lo creo.”
La afición gritaba, saltaba, lloraba de rabia, de emoción. Unos aplausos griegos para cerrar la noche y un Ramón Díaz que fue bañado por su equipo al volver a vestuarios, y que entró emocionado a rueda de prensa.
“Muchísimas gracias a todos, y lo digo por aguantarme, por apoyarnos. Sed positivos y creed en el equipo como creemos desde aquí dentro. Vamos a tener días malos, seguro, y ahí es donde realmente os necesitamos a vosotros. Necesitamos a la afición, necesitamos a todo el mundo para que empuje en la misma dirección.”
Continuará en el próximo Capítulo IV: El coliseo blanco (vs. Real Madrid), 22 de noviembre a las 19:00.

