Pese a que el sistema falló, el acusado ha sido condenado por el TSJA como autor de un delito de asesinato en grado de tentativa con la agravante de parentesco. Además, se le ha impuesto una orden de alejamiento de al menos 500 metros durante 18 años.
Una sentencia recurrida
En un diario perteneciente al hombre, el supuesto móvil era «causar daños en el inmueble para que ella se fuera a vivir con alguna de sus hermanas», argumentó que utilizó para recurrir la sentencia. La Sala de lo Civil y Penal del TSJA afirma que sus intenciones no desvirtúan las conclusiones del tribunal y que “no solo asumió la eventualidad de que su madre pereciese como consecuencia de la explosión que pretendió provocar, sino que incluso pudiera afirmarse que su intención directa era la de acabar con su vida”.
El plan para provocar la explosión
Los hechos ocurrieron el 6 de febrero de 2024, cuando el acusado acudió a la vivienda que compartía con su madre con la intención de provocar una explosión.
Para ello, manipuló hasta siete bombonas de butano que había distribuidas por la vivienda para que llenaran de gas el inmueble, envolvió varios calefactores en papel y los conectó a varios enchufes en distintos puntos de la casa.
Estos enchufes estaban preparados para ser activados a través de una aplicación instalada en su teléfono móvil. De esta forma se prendían los papeles que envolvían los calefactores, provocando llamas que al entrar en contacto con el gas de las bombonas provocase una gran explosión, según informa Europa Press en una nota remitida a GRXActualidad.
Un fallo salvó su vida
Ajena a estas circunstancias, la madre llegó a la casa sobre las ocho de la tarde y se fue a dormir. De madrugada, el acusado accionó con su móvil los enchufes haciendo que los calefactores se encendieran aunque no llegó a prenderse ninguna llama y la explosión no se produjo.
Sobre las seis de la mañana la mujer se despertó y percibió el fuerte olor a gas, momento en el que se percató de que las bombonas habían sido manipuladas. Salió a la calle a buscar ayuda y logró así salvar su vida.
No obstante, sufrió una insuficiencia respiratoria a consecuencia de haber estado inhalando gas durante toda la noche y lo vivido le ha dejado como secuela estrés postraumático.

